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Tuesday, January 08, 2013

Entreveros rima candomberos.

Los chismes son como mandioca o un buen guiso de mondongo en pleno invierno, dan calor reconfortan y sirven para mantener las energías y las ganas, los de la chusma no tienen ni un punto en común pero para todas estas cosas se juntan en los boliches del miserere en los burdeles de mala muerte del pozo de retiro después que terminan las jornadas de cargas o descarga de las embarcaciones cuando los burócratas como ratas salen de los edificios donde trabajan y se entreveran con ellos en los mismos boliches, los de la chusma no tienen un punto en común es que son mezcla de todo un poco, hijos o entenados de extranjeros que vinieron en las invasiones, gringos aquerenciados y juntados con indias o criollas pechugonas y proles numerosas, campesinos que llegan del alto perú, mulatos que vienen en los cargueros y se quedan, lo de la chusma no tienen ni un punto en común salvo cuando hay chismes nuevos como ahora, y hacen correr esas versiones como que un restaurador se fue después de caseros y que viene otro restaurador que un protector se ha ido y que viene otro protector, de los señores de lomos negros unos se lamentan y otros se regocijan, que vendrán tiempos mejores o peores en la aldea, que cuando se fue el protector que más duró en su cargo los candomberos se pusieron tristes porque con las primeras medidas los que llegaron prohibieron los carnavales, por lo menos en las calles no tanto los candongas que arman dentro de las casas, que los otros señores doctores embajadores que en vez de trenzarse como corresponde en los salones del cabildo o del congreso, andan escribiendo medulosas misivas que se publican en gacetillas que son difíciles de leer y se prestan a varias interpretaciones, que hay que entender todos los enviones de tipos que de la boca para afuera son una cosa y en la realidad de todos los días son otras cosas, como ese mismo de Urquiza que les estuvo diciendo díscolos a esos que se pusieron en choque con el poder de la opinión pública y sucumbieron sin honor en la demanda, a esos mismos que ahora andan asomando la cabeza después de tantos desengaños, de tanta sangre que corrió con la mazorca mientras ellos habrán andado escondidos, con tanto baile como se imaginan los candomberos tristes, ahora después que pasaron los chubascos se empeñan andan dejados y como esos salvajes unitarios reclamando por la herencia de una revolución que no hicieron, en una patria que no existe y que según ellos cuyo sosiego perturbaron, cuya independencia comprometieron y cuya libertad sacrificaron con su ambición, como anduvo escribiendo el Sarmiento que se tomó el buque para andar lejos de la aldea, que es un desahogo innoble una manera poco honorable de desaparecer como si en una tertulia de damas entrara un borracho profiriendo blasfemias y asquerosidades, los de la chusma no tienen ni un punto en común pero para todas estas cosas se juntan para hablar de Alsina que anduvo defendiendo a los federales porque estuvo en los pactos y acuerdos bajo cuerdas por los cuales estos entregaron hasta el alma en la liga que armaron contra Rosas, que los millones que se habrán puesto para comprar a los que lo derrocaron al otro todavía después de entrar en la aldea, de a cien mil patacones duros mensuales mientras se perdió el brillo de las armas en Monte Caseros, los chismes son como una rebanada de tasajo o un buen asado los de la chusma no tienen ni un punto en común pero para todas estas cosas se juntan en los boliches del miserere en los burdeles de mala muerte del pozo de retiro se amontonan después que terminan las jornadas de cargas y descargas de las embarcaciones ahora que no pasó mucho tiempo desde Caseros y el loco ya no es más del palo como el otro que cuenta las anécdotas que también estuvo en contra o de esa vez que se encontró con el general de casualidad cuando le preguntó ¿y cómo te llamas? - Bartolomé Mitre, señor – le respondí.- ¿de dónde eres? - de lo de don Gervasio Rosas, señor, le contestó entonces a don Juan Manuel.

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