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Friday, January 11, 2013

ejecuciones rima resentimientos.

Fusilamientos, horcas, exposición en plazas públicas descuartizamientos, de hermanos con hermanos, federales combatiendo en contra de federales, animosidades, como fue en la batalla de El tala, unitarios contra unitarios convertidos o conversos federales cismáticos como los llamó Encarnación, odios terminales y ojerizas, federales lomos negros como los llama el pueblo, todas confusiones de hermanos contra hermanos de compatriotas contra compatriotas debilitados con los cuervos de afuera como esos piratas que hacen negocios y guerras, barullos y anarquías como fueron en esa batalla donde además hubo uno de los dos comandantes que luchó con el unitario prusiano asesinado por arbolito, el mismo jefe en El Tala que ejecutó al cacique Pitriloncoy y al cabo con eso terminó defendiendo a la confederación del restaurador en el exilio con el que otrora anduvo pegado en la campaña del desierto, todo eso es parte de los que se vio venir, Urquiza se la vio venir que los traicioneros porteños no reconocerían todas esa marañas de acuerdos conocidos y no conocidos entre los estancieros y los patrones y los militares y los lacayos de los patrones y de los militares que también los tiene para someter a la gente mintiéndole con eso que lo que hacen los hacen por el bien de todos, se vio venir que lo apretarían hasta que se termine el trabajo sucio y que el irreversible final es que no lo aguantarían mucho como gobernador, que en el fondo del corazoncito de todas estas cofradías y sociedades secretas de unitarios no confesos, el puerto no es negociable ni para compartir con los productores de las provincia por poderosos que fueran, Urquiza se la vio venir pero dentro del entrevero actuó como los otros, exactamente igual a cómo había actuado el restaurador en sus peores épocas a puros ajusticiamientos, y fue dejando un tendal de asesinatos de paisanos, igual que el otro que ahora mismo estará lejos y viviendo cómodo en su solar en la tierra de los ingleses, más que otros más que los demás los fusilamientos de los que quedaron hablando los paisanos mucho tiempo porque se trató de gauchos respetados por la gente la misma gente que ahora merodea por la plaza en la que los cadáveres quedaron expuestos, como si fueran medias reses o sacos de cereales expuestos al sol que parte la tierra, el famoso mendocino Ciriaco el mismo mendocino que pidió y tomó la extremaunción que por orden de él le dieron los frailes dominicos, el mismo teniente de milicias bonaerenses alcalde de Quilmas pero antes que todo eso que son protocolos de la aldea un curtido miliciano que dio que hablar no desde ahora sino desde cuando desde la costa atacó a una balandra extranjera que se había aproximado sospechosamente a las costas de la aldea, el mismo mendocino que defendió ciudadanos decentes durante el gobierno de Dorrego aunque aquerenciado fuera un jefe del cuerpo policial de serenos y un entusiasta miembro de la Sociedad Popular Restauradora fruto de la Revolución de los Restauradores comandadas por el mismo general que lo mató al otro, Urquiza se la vio venir después de las épocas de apogeo del general de los mapuches y pampas amigables Ciriaco fue escolta de honor de caballería dedicada a él exclusivamente el mismo mendocino que fue un hombre ejemplar con moralidad y buenas costumbres hombre de cataplasmas unturas y otros remedios que consigue de sus amistades entre los boticarios, el mismo mendocino que con tres más y su amigo Antonio fueron ejecutados a las nueve de la mañana del veintiocho de diciembre de mil ochocientos cincuenta y cuatro poco después de la aquella batalla de El Tala que fueron llevados hasta el paredón de la iglesia de la Concepción y fueron colgados durante cuatro horas en la plaza de la Independencia dejados al la buena del señor de los paseantes y perros sarnosos como si hubieran sido unos cualquiera.

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