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Friday, December 28, 2012

Sable rima vizcachas.

Claro que lo conocen unos cuantos como el mismo general que después que le dejaron la noticia que el flaco desgarbado le sacó de una la cabeza al ruso le dijo a los suyos que no anduvieran persiguiéndolo ahora al Nicasio que en ese ultimo entrevero de unitarios y federales y mapuches y ranqueles nadie estará muy seguro de quién fue el que lo hizo o qué o el que le dio la última estocada, como nadie estará o habrá estado seguro del curso de ese entrevero de hombres bestias uniformes vestimentas durante toda la tarde nublada y húmeda, y oscura también porque en ese confín de la federación y a esa época del año las noches comienzan a ser más largas que los días porque se acerca el solsticio y se van sintiendo los primeros fríos y el otoño y al último los crudos inviernos, hay que mirar para otros lados les propone porque ya se verá si lo que hizo ayudó o no con las causas de ellos que son las causas de la federación que son muy parecidas a la de los republicanos al final son todos hombres blancos para estos infelices en esos de quitarles la tierra aprovechando que ellos son libres para todo o eso es lo que creen y no se les ocurre ser propietarios de nadie ni de nada, ya se sabrá de ese golpe de ese corte severo de esa precisión del peñi de los otros indios entre otros que a su alrededor gritaron entusiasmados ante el desconcierto de ese coronel, de lo que le habrá pensado antes de morir a ese Rauch que ni se dio cuenta que lo dejaron solo, de esos golpes o de ese golpe que hicieron volar por los aires la misma cabeza de ese gringo maula y ahijuna, que le decía a quién quisiera escucharlo que prefería matarlos para evitarles a sus oficiales después gastar fondos recaudados para darles de comer a esos indios traicioneros que traen como prisioneros del desierto, claro que lo conocen unos cuantos porque es uno de los que son amigables con la gente del restaurador que para ellos también son los oligarcas o los winka trewa como les llaman ellos a los que son blancos o vienen de la aldea, que cuando les pica el hambre el los lleva corriendo y los interna en el monte cercano que es bastante ralo porque es más vegetación de desierto que de pedemonte o llanura, y los conduce derecho a las cuevas que parece que conoce como la palma de sus manos porque le podrían vendar los ojos y lo mismo arbolito correría derecho hacia esos lugares de donde salen esos pequeños animalitos un poco más grandes que las ratas y un poco más chicos que los gatos que se encandilan con sus lumbres y aunque encandiladas las vizcachas comienzan una carrera desesperada porque presienten las seguidilla de tiros que provienen de tantos arcabuces como cazadores anden detrás de una de esas vizcachas para hacerse un estofado, arbolito comedido señalando con el mismo brazo que alzó en pleno combate hacia ese cielo encapotado, en el mismo momento en que el bruto del coronel comenzó a moverse como si estuviera con espasmos de fiebres y convulsiones y él, arbolito que corre por las mañanas sin rumbo cuando lo dejan solo con las vizcachas que él ni caza, atajó el sable del otro que en el aire giraba como aspas de molinos y al vuelo en su caída y agarrándolo muy mal aprovechó la velocidad y lo proyecto sobre el cogote del otro en nombre de todos los peñi que cuántos habrán sido y murieron ajusticiados por él en nombre de no sabe qué gobierno.

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