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Sunday, December 16, 2012

Lujuria rima penuria.

Si lo hubiera visto su compadre don Juan Gregorio Castro que confió en el como para dejar en sus custodias patrimonios que no fueron mucho más que una casa y unos pesos en moneda corriente y a sus pequeños hijos entonces, si lo hubiera visto cuando la esconde debajo de su enorme poncho rojo punzó para acariciarla para olvidarse de sus tristezas en la soledad de su gobierno que se vuelve cada día más pesado como estos días que manda y espera a los chasques que lo mantienen comunicado con Mansilla en la vuelta de Obligado, si lo hubiera visto ese oficial que confió en él antes de morir cuando le suplicó que se hiciera cargo de la tutela porque esos niños quedaron huérfanos de todo y el restaurador será lo único que les queda, si lo hubiera visto ese cristiano confiado jugar con su niña en los corrales o en algún rincón de la cocina o de los lavaderos preñándola cada vez que la agarra con la obediencia y la lujuria que le exige y cómo le va enseñando a portarse como se tienen que portar las hembras en esas oportunidades mientras va dando órdenes y contraordenes para sacar los mejores resultados del bloqueo y de los conflictos con anglo franceses, justo como lo que son o cuando esas yeguas tienen que ir siendo sensuales permisivas silenciosas y prudentes, si lo hubiera visto su compadre coronel de los colorados del monte y de los ejércitos en los que el restaurador fue el jefe directo o indirecto porque donde no tiene que aparecer anduvo doña Encarnación Ezcurra ocupándose de los asuntos secundarios pero cruciales de controlar a los federales que se hacen pasar por unitarios y a los unitarios que se infiltran en las tropas federales para espiar y hacer espionajes que después sirven como información en las batallas o en las rencilla menores, si los hubiera viste ese compadre valerosos que lo dejó de albacea de los pocos patrimonios junto con la indemnizaciones que corresponda cobrar a las autoridades por los servicios prestados, al general enseñándole a esa niña toda predispuesta de la Eugenia que entre sonrisa y sonrisa le permite que se dé con todos sus gustos y cumpla todas sus fantasías que como que son fantasías de hombre grande son muchas, si lo hubiera visto el coronel al general ahogado con los ritmos de los corazones cuando le pasa las manos y la toca por todos lados en cualquier rincón de la casona de palermo, allí son felices aunque como todas las familias tienen sus problemas, si lo hubiera visto don Juan Gregorio seguramente hubiera dado su consentimiento y bendición y le hubiera permitido justo los que el restaurador anda haciendo mientras juega estrategias con ingleses y franceses que vienen a la aldea por negocios y por encima de todos los otros temas aunque ello digan los contrario, ellos vienen diciendo que se meten para lograr la paz pero andan haciendo la guerra, eso lo desalienta, como esta que hicieron en san Pedro, y hacen sus guerras invocando pacificaciones que nunca llegan porque son tan vivos que han descubierto que la mejor forma de desmantelar confabulaciones por estas costas es poniendo a rodar como chismes conjeturas que son todas mentiras, dividiendo se reina dicen algunos y es lo que logran con los traicioneros que viven en la aldea, si lo hubiera visto ese leal coronel enseñarle con paciencia aunque detalladamente a la niña cómo tiene que acariciarlo para satisfacer a su señor y amo que es como lo llama ella en cada una de las cartas que empieza y termina para escribirle cuando pasa días sin verlo en cada una de las cartas que empieza y no termina cuando él está lejos.

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