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Tuesday, December 18, 2012
Chismosas rima ponzoñosas.
Nada sería que hablen porque hablar no daña a nadie lo malo es que son unos malignos, así como hablan de estas cosas hacen y deshacen con las intrigas que de perversos terminan en entreveros y en combates y en batallas y en enconos y en reuniones y en duelos que son pocos porque por acá está lleno de cobardes, esos que llevan y traen los cuentos por los paseos y las casas de la aldea que se moderniza cada día, empedrados para más calles por donde los fabuladores caminan entretejiendo sus cuentos sus exageraciones, arcos y alcantarillados y avenidas y recovas y plazas donde compran y venden y murmuran y maldicen y bendicen, tabernas y bares que son un hervidero de opiniones y de broncas y de expectoraciones, palacetes levantados con amplios salones y mingitorios con la plata que prestaron los ingleses y los franceses dicen los malandrines, pero también Don Juan Manuel recibe de los señores hacendados sumas grandes de pesos corrientes y negocia con los otros como intentó con las islas así que es como una infamia lo que andan diciendo de los comerciantes extranjeros, pasa el tiempo y las damas de la chusma la acusan a la Eugenia, solamente porque es la sirvienta y no a la Damasita que es la señora recién llegada a la aldea después de haber andado con el Galo y con el cuerpo del Galo después de muerto, señora de alta alcurnia de puro abolengo norteño y limeño esa que anduvo escapando con los que escapaban cuando ella no ha tenido ni tenga de qué escapar, y aunque también las ponzoñosas o los gauchos ponzoñosos y mañeros que de borrachos quedan tirados en las pulperías hayan largado que ella lo mató mientras copulaban, escapando con los que escapaban de las represalias del restaurador y de sus lamebotas de la mazorca, la otra pasa el tiempo y la acusan a la Eugenia antes que a la Damasita cuando es al revés porque la Eugenia no tiene ni tiempo de andar chismoseando porque larga un crío por año y además no anda de tertulias en tertulias como la Damasita que peregrina por todas las reuniones posibles para ver si consigue marido porque también corren los chismes que anduvo mezclada con varios hombres, antes y después del Galo, no como la Damasita que de obediente y después de un tropezón con embarazo y todo anterior al general, vive y respira para él para amortiguarle las tensiones de sus importantes funciones, para no causarle los enojos que lo atacan y que a veces lo dejan sin aliento, cuentos que llevan y traen más las mujeres que los hombres porque estos lo hacen cuando descansan de las guerras y de las confabulaciones o de los trabajos pesados en las plazas de carretas o en el puerto, y las otras lo hacen todo el tiempo, nada sería que anden chismoseando, mucho demasiado es que anden desparramando veneno estas víboras de porquería, puros venenos que terminan en divisiones como la de los unitarios con los que son de la confederación.

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