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Tuesday, November 27, 2012

Yeguas rima huellas.

Desde los tiempos que anduvo mezclado con los ranqueles en sus malones buscando los acuerdos que permitieran mejores tiempos para la aldea, hasta ahora que sigue ordenando gobiernos ocupándose de las haciendas de los primos hermanos, no termina el general de los ejércitos de los buenos aires ni uno de sus días como quisiera, descansando de los chismes de las confabulaciones de los entreveros que arman unos y otros que son como víboras como serpientes venenosas largando sus ponzoñas, ahora que mataron a Quiroga más que otras veces, diga lo que él dice siempre que menos mal que las tiene a ellas a sus mujeres que lo cuidan y lo consienten le hacen sus arroces con leche preferidos y andan como si el anduviera, restaurando como él y mezcladas con leales y traicioneros, no termina el general ni uno de sus días como quisiera por eso le escribe a su madre diciendo que la extraña pero que igual la tiene a su Encarnación del alma que se quede tranquila porque siente que anda con su bendición y además la tiene a ella que lo ayuda con muchos de los entuertos a él justo que termina con uno y ya tiene que estar comenzando a resolver por los otros, todavía se acuerda y todavía lo cuenta en las pausas de los fogones en las mateadas mañaneras o en los atardeceres que pasa con sus peones cuando ella le escribió a la campaña allá donde anduvo más que matando indios matando el hambre de esos infelices, que las masas están cada día más dispuestas a trabajar de firme veremos que hacen los figurones, esos que van de tertulias y se las pasan confabulando en los salones o en las pulperías, como los cismáticos federales que son peores que los peores republicanos alentados entonces por el permisivo de Balcarce, cuando le conto lo de las listas que entonces disputaron los poderes mientras él le hizo el trabajo sucio la de los apostólicos y la de los cismáticos, de los gauchos chúcaros que abundan en sus estancias pero que son su más leales seguidores, de los indios levantiscos que se trae de las mismas pampas a domarlos o domesticarlos por cuenta propia, no la hemos de perder le dijo entonces una de sus mujeres esa que lo monta como si fuera una yegua y se desbanda en la intimidad de la entrega, pues en caso de debilidad de los nuestros en algunas parroquias se armará bochinche y se los llevará al diablo a los cismáticos, lo mismo hay que pelear con los cismáticos que con los apostólicos débiles pues los que cuentan son los de hacha y tiza, le dice el restaurador cuando están solos y el está empeñado en tirar una semillita más para que algo de todo los que tiene germine.

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