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Wednesday, November 21, 2012
Pesadillas rima pandillas rima bandidos
No les tiene miedo él nunca sintió miedo sino no hubiera podido controlar las serranías del norte para los santos de la federación, tal vez sueña con fantasmas tal vez son pandillas eso es lo que son porque aparecen y desaparecen por medio del madrejón desnudo por el que ellos cortan caminos serpenteantes en el cauce de un río que tal vez crecerá después de las tormentas, lleva buenas noticias para el restaurador, los sublevados se calmaron, es madrejón desparejo por el que tal vez diga algún juglar rimando con madreselva con madreperla con madrépora de corales como el color de los ponchos, un madrejón ya sin una sed de agua en el desierto santiagueño y una luna perdida en el frío del alba que no puede verse porque le falta el reflejo, y el campo muerto de hambre, pobre como una araña, el tigre no tiene miedos tal vez solamente pesadillas, adormecido en el asiento del coche que se hamaca como rezongando en la altura en los saltos en las hondonadas; un galerón enfático, enorme, funerario, carruaje que lleva vivos muertos tal vez muertos que están muy vivos, cuatro tapaos con pinta de muerte en la negrura tironean la riendas conduciendo a las bestias tironean su jacas sus miedos y un valor desvelado, soñando, transpirando de susto de sofocones, junto a los postillones va un moreno a la muerte ¡qué cosa más oronda!, el general Quiroga no quiere entrar en la sombra llevando seis o siete degollados de escolta, tal vez diga entre pesadilla y pesadilla durante los sueños que hace cuando descansa en las postas, son cordobeses bochincheros y ladinos, banda de bandidos cobardes, ¿qué han de poder con mi alma?, quién osará ajusticiarlo, estaca pampa bien metida en la pampa, justo a él al caudillo que ha sobrevivido a millares de tardes oscuras con hombres amenazando y matando y cuyo nombre pone retemblor en las lanzas, no ha de soltar la vida por estos pedregales, ¿muere acaso el pampero, se mueren las espadas?, mucho menos mueren los arbustos en la Barranca Yaco, hierros que chocan explosiones de petardos de disparos de fusiles que queman el pecho aunque siga de pie, inmortal, fantasma de los llanos, justo él no andará en los infiernos que Dios le habrá marcado, y a sus órdenes rotas y desangradas las ánimas en pena de hombres y de caballos. (Gracias a Jorge L. Borges)

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