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Thursday, November 15, 2012

Miedos rima medios.

Si no se puede con el enemigo hay que hacerse el amigo del enemigo porque es la mejor manera de hacer de lograr que no se salga con las suyas que a lo mejor son distintas a las propias y que serán inconfesables pero que se pueden presumir o imaginar o presagiar, si no se puede con el enemigo hay que hacerse el amigo porque por ahí ese amigo es mejor que esas cosas que hacen los que diciendo que son amigos son en la realidad enemigos, de esos que hacen pensar que con semejantes amigos para qué se necesitan enemigos, ese es un medio para entrar en los juegos como juega él con los juegos de palabras el restaurador hablando con su querida Encarnación con la carta del caudillo Facundo Quiroga que le acaba de llegar entregada en mano por el oficial de la custodia, la misiva del cabecilla ese de otros y peores tiempos cuando les hacía doler la cabeza a los unitarios, la epístola que le escribe de pitambalá veinticinco leguas de santiago en diciembre veintinueve de mil ochocientos treinta y cuatro, es increíble que él todo un caudillo rebelde y temido en el oriente y en el occidente en el norte y en el sur ande con estas niñerías, que justo él piedrita preciosa, sanguinario de esos que le escribió que hoy a las siete de la mañana llegué a este de la fecha y por ello verá que no he sido moroso en la morosa diligencia que me encargó el supremo gobernador de la aldea suprema en las santa federación y de paso mueran los unitarios, que aún no se cumplió de arreglar los entuertos que se armaron entre los gobernadores salteño jujeño y tucumano, que existe sepultado y le escribe y le posdata en el agua rodeando la galera, semejante inundación como para que esos anden peleando que ya pasó todo con el gobernador Latorre puesto encerrado, esos triunfos tienen como inevitables la confiscación y el total exterminio de las personas y entonces siguen las miserias de las familias, y los odios insanables y el germen de las discordias, parecen lamentos de viejo le dice don Juan Manuel a Doña Encarnación llantos póstumos de un asesino de facón en mano como para que tenga casi la misma edad que la dan los cuarenta y cinco que juntos promedian, justo el que fue de allá entre los riojanos y los catamarqueños y de todas las postas y las aldeas cercanas y menos cercanas, el más temido el más odiado pero también el más popular y el más amado para los otros, de dar batalla a todos los rebeldes y renegados que andan por todos los caminos robando animales a los milicianos medio muertos y abandonados que vienen de derrotas en derrotas, peleas entre compatriotas.

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