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Friday, November 09, 2012

Cuentos rima recuentos.

En la cuarta noche del cuarto día ya entrando en la puna, de la larga travesía a potosí, Pedernera dio la orden a los oficiales que hicieran un inventario de alimentos y de los otros pertrechos y de las armas de paso para proceder al aprovisionamiento correspondiente en la posta más próxima, les pidió también que informaran sobre el estado general de los caballos y las mulas para tener una idea y poder ajustar las necesidades a las maltrechas finanzas que van llevando desde entonces cuando salieron de apuro de la casa de Zenarrusa, de allá donde dicen los chasques que la chusma anda inventando que mataron al general, dicen que hay alguno que dice haber sido el autor del tiro del que salió la bala que prolijamente atravesó la cerradura de la puerta y terminó alojada en el hombro del general, increíble, con la forma de una herida grande de la que brotaron chorros de sangre ellos vieron las heridas cuando lo descarnaron, presagio de las hemorragias que no pudieron parar, también les pidió que aunque no les guste y él sabe y dios sabe que la tarea que les estuvo dando no es grata ni fácil pero que lo mismo revisen los frascos y los cajones con los despojos del general, y que lo más suave que puedan la hagan entender a la Damasita Boedo que no se acerque lloriqueando porque puede romper lo que ellos cuidan por minutos, ella merodea una y otra vez y llora y se acuerda vociferando en voz altas todas las cosas que pasaba con él todo lo que él la manoseaba, ellos van llevando en custodia los restos mortuorios que no tienen que caer en las manos de nadie menos en las manos de los federales que si ella quiere tocarlos que toque pero que no sea bruta que los comprenda, en la cuarta noche dio esas instrucciones y como lo viene haciendo se puso comedido con los relatos que se le vinieron a la cabeza, en el chiflón, les dijo, ganaron los tucumanos que por entonces tenían diputados que iban de un lado a otro pensando, unitarios y federales o federales o unitarios, se pasaban tilingos con sus diferencias, pero que no fueron los mismos de la federación del restaurador porque estos federales en algún momento se subordinaron al general y por eso el restaurador al poco tiempo puso un gobernante suyo en la aldea catamarqueña, de un lado para otro como si la palabra de los caballeros y los doctores que andan en la política no tuviera valor, que el gobernador de esta provincia es la que lo enfrentó al iracundo de Heredia, en yucutujá en cambio ganaron los republicanos a los federales, le sopló, colorados que algunos fueron o eran miembros destacados de la logia defendiéndose a capa y espada, por ahí anduvo Lavalle como su fuerza de reserva de Fructuoso Rivera que triunfó contra Oribe por el control en la franja de oriente, donde se están metiendo los brasileños y los portugueses, una batalla donde fue importante jugar con la sorpresa de los otros, de aparecerle por donde menos los esperaron, de arremeter solamente como arremeten los arriesgados de los unitarios, a lo torpe desbastando, y más ellos que son del grupo más chico del general, como fantasmas se desplazaron sus soldados en las sombras de la madrugada del trece de octubre de mil ochocientos treinta y cinco, los otros disparando a esas sombras con las que jugaban y ellos disparándoles a los imbéciles milicianos enemigos, compatriotas, eso es esta lucha aunque cueste reconocerlo.

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