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Monday, November 05, 2012
Causas rima pausas.
Llega el ocaso del diez de octubre en la quebrada de Huacalera y el coronel comienza a sentir alivio aunque el trabajo que le queda es el más pesado y el que lleva más tiempo, el sol se ha perdido ya en las montañas y quedaron los resplandores y los mosquitos y los zancudos comienzan a revolotear zumbando por donde está trabajando, el corazón del general y la cabeza ya fueron cuidadosamente depositados en sendos botellones de aguardiente y de miel y los ayudantes preparan unos arneses que permitirán que vayan sin bamboleos sobre las mulas cuando tomen el rumbo del potosí, media docena de llamas o de vicuñas miran desde lejos con sus ojos saltones como si estuvieran asombradas él no termina de distinguirlas pero ahora no es el momento para aprenderlo, los otros prueban las compresas la resistencia de la compresas son cargas que no quieren perder y por eso las armaron con unas cañas de bambú que recogieron en el trayecto, unas guarniciones que resistirán el largo viaje y por lo que el coronel ve ese esfuerzo les ha valido comenzar por su cuenta y sin preguntar a nadie con los brebajes para lo que es temprano aunque sea tarde para el día, el coronel comienza a sentir alivio y les dice a los que están cerca que después de todo está bien que los dejen si total han quedado pocos y deben estar muy tristes después de todo son un rejuntado sin comandantes, llega el ocaso y le falta limpiar unos cuantos huesos que cuidadosamente fueron puestos sobre algunas mantas hasta que queden blancos como tienen que ser sin dejar vestigios de carne, con una compresa embebida también en aguardiente, el coronel con todos los ayudantes que tiene los limpia hasta el cansancio y los va depositando en un par de cajas con arena seca y blanca que trajeron hace mucho de los arenales santiagueños, una arena seca que él y dos ayudantes recogió en unos de los acampes para aplicaciones curativas unos días antes de Famaillá, llega el ocaso del diez de octubre en la quebrada de Huacalera y el coronel suspira y dice no somos nada mientras termina con el trabajo de acomodar los huesos para las ceremonias de sepulturas que Pedernera le dijo recibirán los restos del general cuando lleguen, no somos nada dice el coronel ni siquiera defendiendo la causa de la república como la defendió él contra los maulas de la federación que andan parcelando y vendiendo pedazos de la patria por todos los rincones, ha trabajado todo el día sin interrupciones por eso siente alivio porque cumplió con su tarea, por más que el nervioso general se lo haya indicado un montón de veces esto de reducir sus restos para que los otros no lo encuentren y lo denigren estuvo mucho más lejos de sus fuerzas que lo que él se hubiera imaginado.

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