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Tuesday, October 16, 2012
Poncho celeste rima pena en el alma.
La muerte no tiene retorno, mientras si hay vida pueden haber vueltas y vueltas y esas vueltas llevar a destinos diferentes a miedos a corajes, mostrar presentes donde sean más importantes los porvenires que los pasados, pero la muerte esa muerte que el general ha considerado expiar si vuelve por la aldea, esa muerte del coronel camarada de batallas compartidas, esa muerte no tiene remedio ya fue hace mucho tiempo, una muerte que fue silenciosa que él vivió solitario al contrario de lo que estuvo mientras fue madurando la maldita idea por las malditas convicciones que comparte con los de la logia que después de todos esos líos fuera un zafarrancho, un zafarrancho con los indios los malones los mulatos los criollos al final no quieren a nadie si no les hacen de sirvientes, aunque el mismo general se persigue en el recuerdo como los que lo vienen persiguiendo a él por orden del restaurador el jefe de la federación y de los negocios de los ingleses ahora como fueron antes negocios y negociados de los españoles, más que triste el general anda huraño por estos días con las noticias que circulan con los chasques que entran y salen del pueblito, desde donde esté escondido ese día el día que le toque porque desde donde esté se ve la entrada al caserío rodeado de montañas multicolores donde las casas parecen cuevas entradas y salidas de las mismas imponentes montañas con su colores mezclados de arenas rojas y arcillosas de arenas amarrillas y de arenas marrones y de arenas que parecen azules y entonces en las alturas parecen pedazos del cielo más celestes que azules como el poncho que lleva el general para ponerse en la noches cuando el frío penetra por rendijas de puertas y de ventanas, sus pesadillas siguen intactas como en los últimos años, poncho liviano que es más liviano que el poncho de los paisanos indios brutos que les desean a las mujeres blancas como los blancos a las mujeres indias, de por acá que tienen ponchos de alpaca de los colores de los cerros y entonces los enemigos los divisan desde lejos, está seguro que la misericordia del curaca no le alcanza para hacerse más unitario que federal que ya le tienen que haber mandado mensajes cifrados mercadería y estipendios para su capilla donde evangeliza a los omaguacas para que lo entregue que no tiene porqué no entregarlo, está seguro que la indulgencia con el no funcionará ya tiene que haber recibido un mensaje del obispo y los obispos se hacen compadres de los que mandan y él no está mandando en nada por ahora así que los obispos tendrán otras amistades, apenas le queda una veintena de sus soldados más leales que lo vienen acompañando desde Famaillá, que en el mejor de los casos el fraile le dará algún rinconcito como para esconderse y le dará para que se quede rezando doce padre nuestro y doce avemaría para la emergencia que se muera, el general delira y en sus fiebre se le pasan todas las batallas la inútiles batallas para al final venir a parar tan lejos de la aldea en este pueblito jujeño, abandonado al destino.

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