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Sunday, October 28, 2012

Enaguas rima maldades.

Con lo que le gusta al Galo andar nadando en las enaguas almidonadas de la Damasita Boedo, con lo que le gusta se anda preguntando quién le podrá decir si es una niña buena o si guarda malquerencias inconfesables, con lo que le gusta zambullirse en ese mar de telas de sedas de algodones y llegar hasta las piernas carnosas y rosadas y regordetas que ella le mueve para volverlo loco, hasta el paroxismo así se pierde así va tanteando el Galo ese universo que le aparece con el tacto que se le abre con el tacto un universo que cambia del terso al sarpullido del reluciente al reflejo del escalofrío, el Galo desconfiando porque es muy buena y predispuesta con él que le pide lo que sea a cada rato pero no se olvida que dio la orden de fusilar a su hermano sanguinario de mierda, entonces aunque ella lo deja que apriete con la manos sus pechos o los succione como si estuviera mamando y lo deja que se la ponga una y otra vez mientras se contornea para todos los costados, él no está muy seguro si no termina de una puñalada en la espalda o de un tiro en el pecho porque después de todas esas ceremonias aunque ella parece más frágil que él, lo mismo el Galo se duerme unas siestas que se desmaya que la otra aprovechará para refrescarse y para odiarlo tal vez porque le tocó en suerte enamorarse justo del hombre que no la escuchó cuando podría haber sido indulgente con ella con el hermano con todos lo que tuvo entre sus manos en sus épocas de esplendores el general de los unitarios, el Galo tiene pesadillas cuando se duerme, porque se imagina que después de haberse salvado tantas veces de las balas o de las bayonetas de tanto enemigo que anda suelto venga a morir como un cordero carneado en su lecho de lujuria mientras puja y se revuelca con ella que también puja y se revuelca llena de gustos y dando los gustos al Galo que se compara este frente con otros frentes de batallas porque siempre hay odio y amor que se mezclan en la cama o en los combates, con lo que le gusta andar nadando en sus enaguas almidonadas para que ahora le estén entrando tantos temores justo ahora que los de Oribe entraron a San Salvador, justo ahora que le comunican que lo persigue también por Purmamarca y por todos los pueblitos que ande porque esa es la orden que tiene del restaurador que le ha puesto precio a su cabeza y que también a lo mejor le dio la orden a esta niña que no le niega ni un centímetro de todas las ideas que les salen de sus cabezas pero que cuando la observa desde lejos está silenciosa y lagrimeando, seguro que por sus seres queridos y difuntos.

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