Pages
▼
Friday, September 28, 2012
Muertes rima vidas., ceremonias rima parsimonias.
Señor Ministro José Miguel Díaz Vélez dos puntos, reverendísimo, extrañísimo lacayo obediente y distinguido, a veces los muertos parecen vivos porque quedan por mucho tiempo en la memoria de los vivos que los resucitan a cada rato mencionando su méritos más que sus defectos, quedan en la boca quedan en las palabras de esos que dan largos discursos o escriben gacetillas mercantiles que ellos mismos distribuyen o distribuyen con fondos del consulado de comercio, esos mismos que hacen prensa con fondos de la corona, renegados y majaderos, si lo supiera el séptimo borbón príncipe de asturias el rey felón según el sambenito, o el corso que según las noticias que hacen correr los marineros de los barcos tiene menos pulgas que el otro, muertos que viven en esos mismos que escriben en contra de los mismos que les pagan y les conceden fondos, a veces los muertos están más vivos que muertos apareciendo con fuerza en los homenajes y en las efemérides que las van inventando los mercaderes para aumentar sus ventas, que son unas cuantas las más importantes cuando se recuerda las invasiones de los ingleses hace veinte años, como muertos que viven van quedando en el imaginario del paisanaje que los mantiene vivos en los momentos de las siestas y de los mates babeados y compartidos o en lo anocheceres tardíos de los veranos a cielo abierto engulléndose asados truculentos, ahí los resucitan y los otros viven aunque estén muy muertos, a veces los vivos parecen muertos por las broncas que le va tomando la gente que primero los odia después les es indiferente y por último olvidan a esos sonámbulos que toman decisiones por su cuenta, gobernantes inconsultos, patroncitos de las estancias más importantes, patriarcas solitarios caudillos de mala muerte que marcan las cosas en la aldea, vivos que están más muertos que vivos, perseguidos amenazados olvidados en las tertulias y en los oficios de los domingos que es cuando todos se ven la cara en la catedral de la plaza de la victoria, señor ministro, excelentísimo, distinguidísimo, participo al gobierno delegado que el coronel don Manuel Dorrego acaba de ser fusilado coma o punto y coma si habrá evitado el general las clases de castellano cuando su padre pagaba los instructores en los colegios chilenos mendocinos de la aldea en tantas migraciones, coma, por mi orden al frente de los regimientos que componen esta división, gloriosa división victoriosa en el oriente en el frente de oriente antes que capitularan los marinos, la historia, señor ministro, y los hombres que la escriben bien o mal pero que la escriben, juzgará imparcialmente si el coronel Dorrego ha debido o no morir, lo que muchos anduvieron queriendo todos esos miembros de la supremísima logia de los unitarios para dar batalla a la otra logia de los rojos y federales, y si al sacrificarlo se hizo algo por la tranquilidad de un pueblo enlutado por él d mucho antes de morir porque hay vivos que son como muertos y muertos que viven en la memoria y en la boca muchas veces de los mismos que los mataron, es difícil asegurar si ese mismo pueblo pudo haber estado poseído de otro sentimiento que el del bien público, supremísimo, quisiera persuadirse el pueblo de Buenos Aires, que la muerte del coronel Dorrego, que hoy vive en sus seguidores que no se han sosegado en sus operaciones, sea el sacrificio mayor que pueda hacer en su obsequio, saludo al señor ministro con toda atención, Juan Galo Lavalle.

No comments:
Post a Comment