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Wednesday, September 19, 2012
Birlocho rima ocho.
Birlocho rima ocho.
Las pelusas del ñandubay que viajan por el aire microscópicas semillas restos del polvillo del polen que se esparcen para todos lados con las escasas brisas que hay en los atardeceres irritan los ojos, panaderos algarrobillos de mierda espinillos de porquería, provocan estornudos dilatación de los párpados y picazón por todo el cuerpo hasta en el culo escaldado de tanto roce con la montura lo que molesta enfundado en uniforme de batallas, a los gauchos que van con el emisario del general que por ahora es el gobernador benemérito que dejó al brigadier para que le cuide el gobierno que no hay porque cuidar porque casi todos los caballeros del pueblo están de acuerdo con la revolución del primero, el emisario ha ido y ha vuelto varias veces en el día con las propuestas para llegar a un acuerdo Lamadrid intentó hablar con Don Manuel al menos dos veces pero así como llegó así tuvo que irse con las manos vacías con el ofrecimiento que cayó en sacos rotos, sin estar con él y tuvo que irse con la respuesta que no hay respuesta que nadie supo muy bien en un momento donde pudo estar entre Navarro y Luján, no es para exagerar, porque los chasques también van y vuelven diciendo que ha dicho don Juan Manuel que es el compadre y que es el amigo y es el amigo del hermano que haga saber al general comandante supremo de unos pocos veteranos de la guerra con los brasileños, asesinos de todos los que se animen a ponerse al frente porque no les interesa morir porque son condenados y eso de estar encerrados es peor que estar muertos, que le digan le hacen decir que le digan que ellos en cambio tienen como dos mil hombres entre paisanos e indios y que no se rendirá ni se rendirán o que no se rendirán porque como el otro no esta de acuerdo con el cóndor con el halcón con el león de los frutos de los dientes del león que tiran pelusas que se meten en las gargantas que pican y provocan las tos, que contaminan el aire en la campaña en el campamento del talar donde espera el jefe de los coraceros justo en la tierra de los blandengues, el otro termina mandando el peor emisario el coronel Rauch que tiene broncas con el que cuando fue gobernador lo degradó porque nunca le gustó que sea sanguinario con los indios que de eso se vanagloria y ese sí que lo trae después de haberlo encontrado sin hacer muchos líos en los caminos del monte escapando sentado cómodo en el birlocho con el cura de Navarro, Juan José Castañer primo del infortunado condenado- que ha escrito cartas a su esposa y a sus hijas, redacta instrucciones de orden administrativo y se despide mediante cartas de sus amigos, a la vez que ruega como el mártir que no es que se renuncie a cualquier acto de venganza derivado de su muerte, intercambia su chaqueta con el Gral. Lamadrid, entrega los tiradores de seda de sus pantalones para que le sean alcanzados a su hija, y entrega su vida ante el pelotón de fusilamiento en esta tórrida siesta de diciembre, ocho de mil ochocientos veintiocho cielito, cielo que sí cielito, cielo nublado murió el coronel del Pueblo en los pagos de Navarro.

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