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Tuesday, July 31, 2012
muerte rima suerte
Muerte rima suerte.
El Alfonso es un renegado de esos, viejo y cascarrabias se está haciendo y vagabundo casi no le quedan parientes, y por estos días se encontró con uno de sus compañeros de los tiempos de cosecha de caña en campo santo cuando más mozos venían replegando de batallas duras y violentas, el paisano le cuenta que cuando le vinieron a decir que cuando Olañeta estaba entrando nuevamente como por quinta vez a la ciudad por los campos de castañares el gaucho Martín Miguel se acordó de su preciado amigo Juan José Feliciano Alejo Fernández Campero el famoso Marqués de Yavi, de ese hombre rico y generoso con la peonada dueño de una quebrada que iba de Tarija a Casabindo, que él se acordará cuando pasaron con el ejército por esas quebradas allá donde las nubes tapan las puntas de montañas ricas en minerales y pasturas extensas para alimentar manadas y manadas de mulares vendidas después para las minas del Potosí, que era un varón peleador y recio apresado y prisionero en Jamaica, desposeído de todas sus pertenencias después del congreso del tucumán cuando los diputados dispusieron la expropiación de los reductos de la corona, no para dárselos a la gente sino para inventar nuevos negocios para los funcionarios burócratas y políticos que pululaban en las ciudades infectadas de confabuladores, conspiradores que no eran ni unitarios ni federales, solamente tipos sin escrúpulos vendiendo y comprando patrimonios ajenos, los mismos que negociaron la cabeza del General Güemes, le cuanta y Alfonso suspira, un corajudo con cojones que por eso se sintió desprotegido ante la chusma burguesa del pueblo que el sabía muy bien arreglaron con el jefe realista, su jefe más animado no estaba y los comerciantes poderosos le tendieron docenas de trampas, él estuvo en la resistencia le dice pero fue herido en combate, en su lecho de muerte en la quebrada de la horqueta, dicen los guacho que con el estuvieron volvió a acordarse de su amigo su suerte estaba echada solo quedaba ante su muerte.

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