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Sunday, June 24, 2012

proyectos

Proyectos. Unos dicen que el producido del puerto les corresponde porque ellos mantienen las instalaciones y liquidan al momento con pesos fuertes la mercadería que se embarca, los otros dicen que les pagan poco por onzas de granos en bolsas de yute que traen prolijamente estibadas en carretas desde muy lejos y que eso cuesta más dinero que el que los otros le pagan, entonces los primeros dicen que a ellos les corresponde organizar lo que queda del virreinato y los segundos reclaman participaciones, y entonces los primeros piensas que la organización es lo que ellos proponen lo que es un mamarracho para los otros que proponen organización diferente, nunca se ponen de acuerdo, parecen una cosa que no son o son aquello que no parecen algo malo para ser todos vecinos de la misma aldea, así les pasa en todos los órdenes de la vida, el principio es el mismo que el de los caloríficos de cobre con carbón químico le explico Monasterio a Don Martín cuando este lo llamó para que lo pusiera en contacto con los contrabandistas de armas instalados en el este, el principio es el mismo le repitió pretendiendo que el astuto y arriesgado millonario le entendiera la descripción más banal que se le pudo ocurrir para explicarle el procedimiento meticuloso para fundir morteros cañones y arcabuces varios, tema que salió en la conversación cuando el otro lo interpeló desafiante y molesto con estos traicioneros del cabildo, que se andan peleando una y otra vez con esos de la organización quedando con eso a expensas de los vivos que vienen de afuera a interferir en sus negocios con el cuento de las guerras y las contiendas, esos organizadores de desorganizaciones que como el vecino con más fortuna de la aldea le vinieron a pedir un empréstito para pagar la compra de un horno y algunos utensilios complementarios en un puerto del mediterráneo, mientras vayan recaudando con la alcabala, balbuceó molesto el vasco satisfecho con el otro que le cubrió al instante sus dos curiosidades, Monasterio se pasó mucho tiempo adivinando de reojo los secretos de la gente como empleado de los correos del virreinato así que no le costó nada sugerirle un par de nombres para contactos, y le dejó al vasco la seguridad que si le aflojaba el dinero a los de la junta con sus proyectos de proyectos, la condición que ese proyecto de la fabricación de armas no fracasaría, eso sería que Don Ángel estuviera al frente del mismo.

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