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Tuesday, April 17, 2012

gustos

Gustos. La imaginación de sus clientes la realidad de ella moneda corriente, hacer coincidir el mambo trasnochado de los otros con el mambo propio que se lleva en la mochila, porqué no habría de hacerlo si después de todo son los frutos de sus trabajos como los frutos de otros trabajos de cualquier trabajo por más dignos o indignos que sean esos adjetivos los pone la gente jodida que se anda fijando en detalles si trabajar como lacayos es de todos unos un poco más otros un poco menos, porqué no lo habría que hacer si el dinero se lo gana en buena ley aunque algunos digan que está fuera de la ley los mismos que después aparecen como clientes, porqué no si ella a cada centavo se lo gana de una con el sudor de su sangre y la tensión de todos sus músculos conteniendo las arcadas cuando las quiere dar aguantándose las ganas de vomitar cuando le vienen, después de todo ella se aguanta entre cuatro y cinco tipos por turno, que la tocan que la miran de arriba para abajo que le sacan la bombacha que se la ponen que la desvisten y la disfrazan que la dejan en colas y le colocan una corbata, esos pervertidos cuatro o cinco desesperados por hacerle lo que ellos se imaginan que le quieren hacer que es bastante distinto a lo que ella quiere que le hagan porque ellos son unos sádicos de mierda que le quieren romper el culo que la chupe hasta que le rebalse la boca o colocarla en poses incómodas cuando ella es más sencilla y si a veces le preguntaran también le dan las ganas que se lo hagan bien una y otra vez para sentir por lo menos una vez cada muerte de obispo el placer de un orgasmo, ella se las pasa luchando entre lo que ellos imaginan que a ella le gusta y la desespera porque encima les tiene que hacer creer que se desespera por esas cosas inmundas y dolorosas y entre lo que ella quisiera nomás de pura golfa que es por adentro que a veces le vienen ganas de todo eso pero no puede confesárselo a nadie, porqué no habría de hacerlo si después de todo es su dinero el dinero que le queda después de pagas los alquileres del bulo y los honorarios del fiolo que las cuida según él porque al final de cuentas cuando vienen las redadas nunca está, porqué no habría de hacerlo de aprovechar los ahorros de los últimos días para invitar a los suyos a darse una empanzada en Mac Donald.

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