Pages

Friday, April 20, 2012

estrategias

Estrategias. No son cosas de niños los juegos en la sierras y hondonadas donde se combate menos en tierras las tierras desconocidas de santa cruz de la sierra, armar los planes para atacar programar los repliegues inventariar armas propias y del enemigo esparcidas por la tierra como si estuvieran sembradas, y ellos como si fueran dios como si supieran lo que hacen cuando reciben la ordenes de los comandantes, los buenos y brutos sargentos los mandan a ellos de maniobras a poner el pecho y el cuero en los frentes de batalla, disponen apuntan con los dedos gesticulan gritan y algunas veces como las últimas lloran o se muerden los labios de dolor porque no pueden perder el control aunque estén heridos, refunfuña Pancho con sus compañeros alrededor de un fogón que encendieron en el descanso después de las palizas de Vilcapugio primero y de Ayohuma después, parece que ellos conocen de programar, de pensar en los aciertos y errores propios pero también de pensar en los aciertos y errores de los otros y las infinitas combinaciones que hay entre esos extremos para exterminar a los enemigos, ellos sabrán como Pezuela que sí que sabe de agarrar por sorpresas y Belgrano ni siquiera pudo copiarlo esta vuelta como pudo en las sierras de castañares y en las del tafí el año pasado, lo que estará extrañando a Dorrego que lo sacaba de estas, es que cuando ganan todos festejan como si se tratara de una celebración en la que nadie se acuerda de los soldados mutilados y muertos, pero cuando se pierde todos se echan la culpa de abajo para arriba, como si se olvidaran que como dioses los mandaron al trote en las vanguardias, mezclados con las bestias que montan los húsares caminando y marchando en columnas envolventes a trincheras enemigas, como si estarían creando el universo eso es lo que parecen los sargentos en medio de los enfrentamientos, como si ellos lo dispusieran olas de ríos de agua oscura y ríos o mares picados parecen los soldados que abigarrados codo a codo con miedo se animan a penetrar en filas contrarias, sucios con armas viejas hambrientos, iluminados por refucilos de la luz de las bombas que vienen de potentes obuses que hacen ruidos de truenos, como si fueran el mismo lodo fangoso de los pantanos los soldados avanzan retroceden se ponen en cuclillas se paran caminan se detienen pequeñas partes minúsculas de un monstruo que forman entre todos, los sargentos no saben dar las ordenes más bien las ejecutan sin preguntar de nada.

No comments:

Post a Comment