Pages

Tuesday, April 24, 2012

delirios

Delirios. El Pancho Alfonso y los otros nunca sabrán si fueron langostas columnas de langostas como si fueran cientos de soldados mirados a la distancia achicados en la perspectiva de las borracheras que se alzan a escondidas de los oficiales o de la falta de sueño, las langostas no pelean ellas no conocen las guerras se juntan vuelan juntas y juegan, nunca sabrán si fueron abejas en filas dobles volando tras la reina o el rey o lo que fuera que los ensueños de los desvelos levantan así nomás de golpe como ahora en plena batalla, que tendrán que andar soñando si los soldados del rey están en ventajas y hay ordenes de replegarse de volver al centro del Tucumán, nunca sabrán si fueron avispas marchando disciplinadas detrás de una o de dos o de las que fueran andando suspendidas en el cielo sin vientos de la tarde, nunca sabrán que si eso que zumbaba fuerte allá arriba como si fuera un batallón igual que ellos, chasques crujidos amortiguados como viejas hablando en velorios murmullos que se escuchan zumbidos, las colonias tupidas de pequeños insectos que taparon solamente en una pequeña parte el sol en ese lugar por el que andan, como si fuera un tapón providencial que los salvó para que los que atacaban se pusieran como locos igual que ellos, increíble es que animalitos tan pequeños pudieran inspirar tamañas temeridades como una bayoneta bien afilada o los perdigones de los fusiles que se disparan cerca, esos insectos miles millones de insectos que se proyectaron como una sombra sobre sus cabezas justo en el momento que venían retrocediendo por orden del comandante Superí el jefe de ellos allá medio maltrecho corriendo igual que ellos por el campo de los pocitos, accidentes de ese campo desconocido que también los salvaban, oportuna geografía que les sirvió para huir de la carga de artillería y de las bayonetas de la avanzada de esos ejércitos del rey de vaya a saber que rey, esconderse desaparecerse como por arte de magia bajo una sombra amenazante porque igual que ellos esos gringos desorientados habrán temido que los bichos los picaran y les agarrara alguna malaria con toda la sangre que está corriendo, el Pancho Alfonso y los otros nunca sabrán si fueron langostas, abejas o avispas, pero están tranquilos porque pasaron los que dan los partes del combate y dijeron que Díaz Vélez está derrotando a estos diestros españoles en la ciudad y haciendo prisioneros y quedándose con pertrechos, fusiles cajas de municiones, carretas provisiones, nube providencial que por lo menos a ellos los dejó cerca de la artillería comandada por Paz para el alemán de Holmberg que da las órdenes resistiendo cerca de los nogales.

No comments:

Post a Comment