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Monday, April 02, 2012

atragantadas

Atragantadas. Monsieur Ramón, es un pintoresco personaje afincado hace como cinco años después de venir en un barco de carga a las costas del plata casi una caricatura de dibujante diestro, es un gordo que se puso encima todas las pequeñas porciones de las comidas que va preparando para los parroquianos que a montones lo visitan en su fonda para probar las exquisiteces que hace empezando por la olla podrida más sabrosa de la aldea y cuya receta consiguió a fuerza de acostarse con cuanta mujer lo quiso hacer con él en los últimos veinte años, a cada una le fue preguntando con el paso de los años de un secreto determinado sobre cómo preparar el plato si la mujer se lo confesaba él la hilvanaba con otros secretos hasta que un día tuvo la receta propia y perfecta, además del puchero hace de todo tipo de comidas y el método de sus recetas toques personales siempre es el mismo, es un gordo que se puso encima cucharada por cucharada, cucharón tras cucharón que saca durante sus peregrinaciones por el templo de su cocina de la veintena de ollas que le sirven para preparar la comida de cada día y que él va probando con espíritu crítico y despejando sus mostachos durante todas sus jornadas culinarias, mientras sus ayudantes alimentan con leñas los armatostes que les sirven de hornos y los fogones que mantienen en los parios, Monsieur Ramón es un gordo que los está atendiendo a cuerpo de rey a estos patricios que no son reyes sino condenados y que en horas nomás serán ejecutados según lo dispusieron los doctores del triunvirato de cuatro personas como si ese fuera el resumen de esta organización que es casi eso desde que el corso entró en la madre patria hasta ahora que nadie encuentra ningún rumbo, triunviratos de cuatro juntas grandes que son más bien juntas chicas comerciantes con intereses afuera y sin intereses adentro militares formados en colegios extranjeros, él los atiende a todos y también a esos soldados a esos desdichadas como si él no sabría de sus oscuros destinos igual que la mayoría de ellos que, como si fueran parte de los cuentos que cuenta el propio cocinero afrancesado como Gargantúa y Pantagruel comen como si fuera la última vez que de hecho lo es como si fueran animales desesperados por aprovechar la comida en cantidad y en sabor que el gordo les sirve cada vez que va y viene por los pasillos entre las sillas de su taberna, atendiendo a todos estos mugrientos infelices de melenas que desbordan sus testas olvidados o distanciados por brutos de su destino de muerte, con la excepción de Colares y Nonfres que entiendan más de sus ocupaciones de las cosas que hicieron en estos días con quienes pelearon cerca de quién se pusieron, ellos comen poco o directamente no comen porque se atragantan, y entonces las arcadas las nauseas los principios de vómitos los alcanza, atragantados, por lo miedos, las penas por sus ignorancias.

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