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Sunday, March 18, 2012
vísperas
Vísperas.
Cuentan en las ruedas de los fogones los soldados cuando se juntan a pasar las noches y a mamarse, a poner al fuego algún costillar conchabado a tomarse unos mates si no hay moros en la costa si no hay molestos oficiales que aparecen de todos lados y recuerdan las obligaciones pero no los salarios que no pagan los del triunvirato, solamente hablan cómo fracasó Chiclana que estuvo a la tarde pidiendo que dejen de resistirse a las ordenes de la junta que no quieren armar una historia con esto de las trenzas porque a ellos el pueblo los protege como a los otros soldados los dragones los blandengues los pardos y los morenos, pero que Rivadavia está como loco de molesto y ya le dio la orden a Rondeau, cuentan en las ruedas de los fogones sin moros en la costa aunque presienten que hay otros moros que andan dando vueltas y no precisamente en la costa sino alrededor del cuadrilátero del cuartel de las temporalidades que es un predio considerable dentro del centro de la aldea, y por lo tanto rodeado de iglesias y casas y construcciones, presienten unas sombras en esas largas interminables vigilias que llevan cinco días ven sombras en la madrugada del siete de diciembre cuentan en esas ruedas noticias que llegan aunque vengan con atrasos como los marinos en los barcos al puerto, de lejanos españoles de franceses rebeldes y de ingleses ambiciosos y demoledores, de los amigos y cuentan en las misma ruedas de los fogones de los verdaderos invisibles jefes que tienen los comerciantes de la aldea que son capaces de empeñar hasta los hijos para hacer sus diferencias en metales preciosos en mercadería para vender en el pueblo, esos mismos que después hablan de independencias y de libertades para el pueblo que son puras mentiras, cuentan en las ruedas de los fogones de la condesa de Cinchón la mujer de Godoy el choricero que hace y deshace en los asuntos de las colonias por eso estos que están por acá se desesperan por saber a qué amo hay que servir para no perder sus beneficios, mientras docenas de sombras se desplazan por bocacalles por tejados en sombras también de caseríos y campanarios de iglesias donde deambulan también los fantasmas que pueblan las noches, cuentan en las ruedas de los fogones presienten los soldados cansados que la historia se acaba, nadie los manda nadie los obedece están unidos por una causa común que es no vender su dignidad pero están cansados porque van pasando los días y son más los problemas que las soluciones, y además parece que a nadie le interesa la dignidad de ellos que ellos mismos mantienen en el simbolismo de su coleta.

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