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Thursday, March 08, 2012
negocios y patriadas
Dominós, negocios y patriadas
El alférez Cosme Cruz le repite mucho que ellos son los custodios de la gente sana y principal de la aldea y a Manuel Alfonso le molesta mucho también porque el jefe le dice eso después de haber andado en varias batallas juntos él como uno de los oficiales y Alfonso como uno de los sargentos que armó la fiesta organizada para la tropa amenazada, tropa que entonces eran como una sólida pared contra los ingleses y los franceses y hasta contra los propios españoles que se las tiran de amigos pero se llevan igual los minerales, allá cuando no importaba si eran de las orillas del interior del propio virreinato pelones o melenudos el tipo no se da cuenta que lo ofende, es que el otro de torpe no más que él no se da cuenta que es otra forma de decirle que muchos de los soldados no lo son, gente sana y principal que ocupen cargos en el cabildo en la audiencia o en el consulado de comercio que por lo que se ve quieren ir todo como ese Belgrano que encima lo quieren imponer como jefe de ellos, ellos para el otro no son ni sanos ni principales por omisión seguramente porque son de las orillas, porque la gente sana vive en los alrededores del cabildo donde los comerciantes más importantes hacen importantes negocios, la principal también estos enemigos del pueblo y amigos del dinero que recogen pesos fuertes como quieren se las deben pasar sumando y multiplicando Domingo Acosta le reprocha a su compañero porque se pone a seguir con esas tertulias si como ellos saben bien estos son puros discursos de la patria mientras hacen negocios que dejan réditos con las armas con los pertrechos con la ropa los uniformes las cosas del almacén, cuando estuvo de vuelta en el cuartel de la temporalidades, el otro con la espina atravesada es Mariano Carmen y el gringo Nonfres que son capaces de enfrentarse con cualquiera de esos señores que se dicen sanos y principales pero que son unas víboras traicioneras y que hacen diferencias con lo que cobran de aduanas, no terminan de salir del sopor de la borrachera a pesar que el mediodía ya pasó largamente y el cabo Manuel Pintos y el soldado Agustín Castillo intervienen para decirles que dejen de soñar y que se pongan para armar la defensa porque estos en cualquier momento se aparecen que hoy ya es seis de diciembre y según los que llevan y traen quieren terminarlo en unas pocas horas, y los amenazan diciendo que no se les vaya a ocurrir abrir la boca porque el jefe se molestó con la fiesta aunque comentan que él mismo anda con algunos prestigiosos comerciantes en el mercado de sodomitas de meretrices de putas como las que los visitaron a ellos en el cuartel, y que cuando alguien les quiere decir algo le dicen que es simplemente tráfico de esclavos, y ya le deben haber pasado el dato que los dos más divertidos fueron ellos les ocurrió a sus compañeros Quiñones y Juan Herrera que reciben parte del reproche de la boca misma de Juan Colares pero les dice que es cierto que en la aldea de cuarenta mil almas aunque se multiplique por un peso de gasto por cada una en un día son cuarenta mil pesos fuertes que estos embolsan y se olvidan de la patria que ellos hablan que es distinta a la patria de los patricios, aunque algunos lo dicen y otros se quedan callados confían en que el sargento José Enríquez que es amigo de Cosme Cruz y que justamente se fue a verlo en forma clandestina disfrazado para decirle que ellos también son gente sana y principal del poblado de la aldea qué carajo.

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