Misiones y comisiones.La torda que es la mujer del tordo pero que es profesional como ese hijo de puta se repone, se habla despacito a sí misma como si fuera que estuviera rezando, haberse atrevido a hacérselo a ella que lo acompañó una pila de años, se habla y se siente un ave fénix surgiendo de las cenizas propias.
Se propuso y comenzó un trabajo y siente que como con sus locuras de dentista no le aflojará, no hay muela que por rara que sea no saque ni caria que no pueda arreglarla.
Ella irá de un lado para el otro preguntando por él, aunque antes de empezar sepa que no lo encontrará, lo mismo preguntará, aunque sepa que los otros no sabrán qué contestarle.
Que como buena mina de de cáncer la encara por el lado positivo, que irá a pedir ayuda donde deba pedirla, moral y pecuniaria, lo mismo preguntará aunque lo tenga que hacer infinitas veces dejará constancia por todos lados que él se fue porque quiso no porque ella quisiera.
Por la misión cobrará comisiones, ya se organizará.
Emocional y cariñosa, los primeros meses desde que se quedó sola los dedicó a acomodar a los niños, a armarle sus propios presupuestos para que por su cuenta se den vueltas, darles libertad como a ella le gusta.
Protectora de protegerlos, de darles seguridad mientras les lava el cerebro, mientras les hace la cabeza diciéndoles que piensen bien qué le dirán si vuelve.
Con mucha imaginación e intuición recorrerá oficinas y despachos, aunque la segunda vez que escuche las respuestas a sus preguntas se dé cuenta cómo viene la mano, el otro aprovechó que lo persiguen políticamente y con alguien habrá arreglado un exilio para irse tranquilo con la minita.
Pero cautelosa cuando hace falta, mina que se fija misiones para cumplir a rajatabla, brava parta supervivir se da cuenta de la gran capacidad de los que la atienden para hablar mucho y no decir nada, para andar con evasivas.
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