Masculino cupo femenino.Por esos años ni se hablaba del tema los varones tenían el cupo tomado y tomado con tinto o con fernet con coca y las mujeres en la cocina o con los chicos o fregando que para eso están, después del operativo exitoso el capo subió varios escalones en la pirámide de mando de la empresa lo que quiso decir que por lo menos en ingenio le podía tocar el culo a él uno o a lo sumo no más de cinco personas si los dueños estaban de vacaciones, que él le podía tocar el culo a cualquiera y que si ese cualquiera se quejaba podía pedirle elegantemente la renuncia, al que no le gusta mijito se puede ir porque en la empresa son generosos y los negros unos desagradecidos, cupo masculino, y además recibió gratificación especial y otros premios despacho de lujo y otros chiches de zafarranchos, el tordo no fue más después de años y años de ser en la gloria y en el ideario popular de un populacho que empezó a olvidarlo la segunda semana que no estuvo y que como gesto póstumo y máximo cuando los milicos le entregaron el poder a los civiles le colocó su nombre al salón de reuniones de la municipalidad donde fue intendente por iniciativa de su señora esposa, y el negro también se desapareció de los lugares adonde concurría y además dejó vacante por abandono la secretaría del sindicato de obreros y empleados un año antes que se le acabara el tiempo de mandato de la asamblea general que volvió a constituirse ante la eventualidad, eso fueron ellos, y comenzaron, cipo femenino, a ser las mujeres, la del capo aprovechó la bonanza para comprarse ropa vestir la casa con cortinas nuevas y algunos otros chirimbolos y dedicarse de lleno a la vida social que disfrutaba, la del tordo se quedó llorando presintiendo sin decírselo a nadie que el atorrante aprovechó el quilombo de la subversión para escaparse con la perra de la profesora de literatura aunque con la sensación que no tenía que quejarse porque le dejó dos casas dos autos y los cuatro chico de los que dos ya son independientes, pero yegua íntegra se puso a armar el relato de la desaparición junto con otras personas en igual situación por culpa de los brutos de los milicos, la mujer del negro se quedó para vestir santos porque además de escaparse con la secretaria de veinte el negro no le dejó nada así que se tuvo que conformar con engancharse con un maestro azucarero bueno que se hizo cargo de ella y los dos chicos que eran muy chiquitos, cupo femenino.
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