Escondites.Algunos de los amigos de los ingleses que estuvieron antes que vinieran los patrones del ingenio y compraran las fincas y cientos de miles de hectáreas sembradas con naranjas y pomelos y paltas y mangos, algunos amigos de los ingleses que están con él y algunos de los ingleses o de los hijos de los pocos ingleses que quedaron después que los otros se fueron y que también se pusieron bajo sus órdenes para disciplinar iracundos y zurdos que no entienden la vida en sociedad, le contaron al pollo de la avenida de bambúes, viejo paseo de rondas nocturnas armado con paciencia y en años par hacer una villa cariño de caballeros con señoras y también con rubios hijos en sus casas sometiendo negritas y sirvientas para todos los servicios, le contaron del bulevar adonde entre sombras y reflejos de luces lejanas e intermitentes de vehículos que pasan por rutas cercanas revisa mapas y listas con una linterna, le pasaron el dato de ese túnel natural de ese medio cilindro levantado desde los costados del camino de tierra y de seis metros de ancho que no lleva a ningún lado que empieza y termina en el recorrido de apenas cien metros cerrando los patios de las casas donde los británicos de la vieja compañía vivían, y él ahí nomás después que le contaron dispuso todo lo necesario para armar su cuartel de campaña, en ese túnel natural de cañas tupidas con largas y verdes hojas alargadas que se juntaban como a dos metros de altura como si fueran un techo como si fueran dedos largos saliendo desde el piso dedos entrelazados con docenas de nudos en dedos rugosos y velludos haciendo esos brotes de paredes de esa contextura verde rugosa cerosa, avenida impenetrable rectángulo oscuro tenebroso, en ese preciso lugar lleva toda la noche del apagón gritando, mandando, tachando en su lista agregando novedades para reportarlas después como un trofeo de la tarea cumplida según fueron dadas las ordenes, tiene que salirle todo bien ya vendrán días tranquilos para charla con algunos de los amigos de los gringos y algunos de los propios gringos que los ayudan, que lo ayudan a él y a los jefes que dan las ordenes y a los patrones que por ellos se hacen todos estos líos, le dijeron que está en el escondite perfecto porque la avenida de bambúes era el culiadero de los gringos que venían con sus guillos en jeeps destartalados y ahí culiaban tranquilos porque los únicos que entraban eran ellos porque ponían guardias en las dos entradas, ideal el escondite para comandar el operativo, a quien se le va a ocurrir que en la villa cariño él tenga su comando.
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