El chupado y los chupos.No le molesta que le pida que tenga cuidado el gordo quiere mucho a su papá como a su mamá, el problema es que como todos los días el viejo se comenzará a poner en pedo enseguida y si hacen el operativo que él dice que van a hacer los militares, cuando ellos vengan el viejo va a estar hasta el zorongo y ni se va a enterar si lo llevan o no lo llevan, el gordo se pone triste porque él viejo es bueno pero ni está enterado de los tiempos que pasan aunque escuche puteríos en la fábrica, y lo cuida como único hijo que es y le da con todos los gustos, como hace poco que le pagó un dineral al puto Víctor por un tratamiento y unas cremas que le dijo le servirían para bajarle el acné que lo mata al pobre gordo que no puede salir tranquilo con las chicas porque los tipos lo cargan con lo chupos y lo granos y los granitos que parecen a punto de reventarse, esos lamparones levantados unos milímetros que parecen centímetros de la piel castigada de su cara que tienen un borde rojizo y un centro que es entre blanco y amarillento y a veces medio negro porque la pus se volvió vieja y espesa, pero él no tiene problemas con eso aprendió con los años a pararse como si nada con los demás por eso es conversador y dicharachero, no como ahora que va de un lado a otro de la casa porque está convencido que lo van a venir a buscar como le dijo el viejo pero ya tiene preparadas las contestaciones, más que todo está caliente con su compañero gallito que le ha quitado la mina con chamuyos que él no le hace porque eso no es para andar presumiendo, eso de la plusvalía y de lo que le roban a los obreros, está convencidos que vendrán hasta le dijeron al viejo que su casa está marcada como la número quince.
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