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Tuesday, August 09, 2011

discurso de la reinvención

Discurso de la reinvención.
No se nace y se muere solamente una vez, no es que uno aparece para que otros se reivindiquen ni mucho menos así nuestras habilidades o nuestro dinero parezcan justificaciones a eso, no es que uno desaparece para que otros se revindiquen ni mucho menos así nuestras habilidades en vida o nuestro dinero así lo habiliten, no es el acierto único o absoluto lo que nos hace ni la acumulación de materia cualquiera sea su valor, tampoco es el error único o absoluto ni la indiferencia ni la descalificación propia o del otro o de los cielos o infiernos ajenos, el descrédito de lo que nos sobrepasa ni la sobreestima aunque consideremos que eso es más que suficiente para nuestra propia supervivencia, se nace y se muere varias veces en cada situación en cada circunstancia, con cada autenticidad con cada mentira con cada solidaridad en cada egoísmo en cada soberbia desplegada, esto es lo más importante de comprender, que no somos ni el final ni el comienzo absoluto de todo, que somos simplemente un puente que además sufre la inclemencia del paso del tiempo, un puente que puede resistir el peso de lo que se le pone encima que conserva las condiciones de su tensión de su torsión de su resistencia, que no hay nada que empiece con nosotros y se agote o que termine con nosotros y también se agote, que en todo caso esa unicidad es nuestro propio ser y que esto es suficiente motivo como para que otros no se metan y tampoco nos metamos nosotros con los otros si no hay lesiones de consideración, en el proceso de reinvención en el que vivimos, mientras se vive después de haber nacido antes de morir realmente, por cuenta propia en los cielos y en los infiernos en los que uno mismo se va metiendo, por cuenta de otros de los demás, en los cielos y en los infiernos que corren por cuenta de los otros con los que nos damos o de los infiernos o cielos propios que tocan a otro o a otros por algún motivo, y en esa serie de vidas y de muertes interesa reinventarse para ser mejor para estar mejor, para no arrastrar a otros para que esos otros no nos arrastren con sus lastres menos aquellos que creen que no los tienen los que están convencidos de sus perfecciones absolutas fingiendo ser absolutamente felices en su mundo absoluto.
Allá ellos que su dicha.



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