El discurso de los daños.
No está bien que dañemos porque nos dañaron un principio simple de decir y complejo de entender que está contenido como mensaje en la mayoría del soporte escrito y oral de la mayoría e las confesiones de buena fe que se conocen y que son muchas, no está bien que atropellemos por la sola circunstancia que fuimos atropellados en la vida aunque lo hagamos con la entendible aunque endeble explicación que para haber sido atropellados o dañados en el origen hubo quien hizo lo que estamos diciendo que no debe hacerse, esto no es una explicación que se compadezca con los visibles e inmensos avances de la condición humana desde su origen hasta la actualidad, es cierto que si fuimos dañados que si fuimos atropellados hubiéramos estado diferentes a cómo estamos o vamos por esa vida y también que proporcionando probablemente encontremos que la proporción de los daños propinados por otros está por encima de la proporción de los daños que nos propinamos a nosotros mismos en función de nuestras conciencias, subconsciencias en inconsciencias, pero eso no debería ponernos en posiciones de vengadores huraños o sanguinarios, la perspectiva de la existencia debería proporcionarnos un papel un poco más interesante que el mero papel de verdugos de otros verdugos que no cierran una secuencia de verdugos que para no pocas personas siguen manteniendo las condiciones hostiles de este mundo para una existencia que debería transcurrir sin mesías materialistas que aunque no lo expresen superficialmente interpretan las odiosas diferencias como las diferencias que se dan en la naturaleza por la obra de Dios, no está bien que denigremos porque nos denigraron porque para eso hay una parte de nuestros cerebros y una caterva de señales culturales que nos servirían en ese empeño de ser mejores antes que peores, no está bien que ofendamos porque nos ofenden porque si no como lo somos, somos un rejunte de denigrados aunque vistamos diferentes y tengamos diferentes cantidades de riquezas.

No comments:
Post a Comment