Bailes de cronopios y famas en este tiempo en otros tiempos de otros momentos en momentos insólitos, turún turún por esos días viví obsesionado con los sábados turún turún esperando contento que el sábado este sábado cuando fuimos aquel sábado cuando volvimos los sábados que pesaron bailando alrededor de mesas adornadas de manteles blancos y servilletas de papel corrugado los sábados que pasaron mientras pasé de niño a hombre y me quedé en hombre aburrido cuando se interrumpieron los sábados cuando fui feliz viéndolos a ellos divertidos y somnolientos y se fueron ausentando día encima de días que rasaron los sábados que rozaron los sábados que llegaron cualquier sábado que llegara estuvo bien y yo listo aunque nadie me mirara como a las demás guaguas que hubo para ir a verlos a ellos a los padres de mis amigos a los amigos de los amigos de los padres de mis amigos a los vecinos de los amigos de los padres de mis amigos y a otros niños grandes como yo hijos de los padres de mis amigos grandes para jugar con los niños y niños para bailar con los grandes con los amigos de los padres de mis amigos entreverados, bailando tomando conversando distendidos divertidos convertidos aturdidos en esos asaltos que no supe muy bien lo que fueran salvo lo que eran una colosal milonga descansos de semanas densas de pelear por un mango de aguantarle a la pobreza, pero no eran los asaltos de las películas los asaltos de los delincuentes de la ficción a lo mejor los de malandras o rateritos que los hubo entre nosotros travesuras de niños olvidados los asaltos esos que fueron se vio caer de sorpresas en alguna casa ellos los hacían ellos lo hicieron con bebidas y comida lo que hubiere lo que juntaron y meterle como sábado tras sábado al tunún tunún desde la siete de la tarde no te vayas corazón hasta medianoche pasada tiburón tiburón, no te vayas corazón no me hagas tú sentir turún turún, armaron los trencitos armaron las trencitas turún turún, tunún tunún como si estuvieran bailando adormecidos dormidos somnolientos turbulentos difusos entre las nubes del humo espeso de espesos cigarrillos todos contentos casi borrachos y llenos saciados de litros de cerveza y litros de tinto una tras otra las cumbias de los wawancó, ellos fueron divertidos y me gustó divertirme con ellos los padres de mis amigos mis amigos los amigos de los amigos ellos bailaron nosotros queriendo hacerlo con esa sensación de dar con el pinet del tamaño pero al final de ser niños o sea no dar con el pinet de los adultos no te vayas corazón que sin ti voy a morir me encantó ese momento los momentos, por esos días viví obsesionado por bailar como ellos espléndidos y alineados en el trencito que los mareaba espiándolos asombrado en el living de la casa cuando les quedaba chico en el pasillo de la cocina o en el pequeño patio de baldosas o adoquines saturado de macetas con plantas y flores de Tomasito y la Blanca los padres de mis amigos que con sus amigos y sus niños y los amigos de los amigos de los niños danzaron en la vereda para envidia de los vecinos agrios que no los aprobaron, no te vayas corazón que sin ti voy a morir por la vereda trasponiendo las puertas vaivenes trencitos trenzados, turún turún por esos días viví obsesionado con los sábados turún turún esperando contento que el sábado este sábado aquel sábado que murió Tomasito el peluquero más respetado de todos los peluqueros de los parajes cercanos, los sábados que pesaban a la Blanca la mejor peluquera de los alrededores que arreglaba los desastres en las caras y las cabelleras de docenas de mujeres ilusionadas, ella que primero se quedó triste y después fue recuperando su alegría los sábados que llegaron cualquier sábado que la Blanca eligiera y llegara estaba bien y yo listo para ir a verlos a ellos a la madre de mis amigos a los amigos de los amigos de la madres de mis amigos a los vecinos de los amigos de los padres de mis amigos, hasta que ella también partió detrás de su amor de siempre Tomasito el bigotito como si siguiera con el trencito que armaron muchas veces y siguieron armando y que yo seguí armando cuando me aceptaron con una blanca y sorpresiva consorte, no te vayas corazón que sin ti voy a morir.
Pages
▼
Tuesday, March 08, 2011
bailes candombes milongas rumbas cumbias valses de cronopios y famas bailarines bailanteros bailadores
Bailes de cronopios y famas en este tiempo en otros tiempos de otros momentos en momentos insólitos, turún turún por esos días viví obsesionado con los sábados turún turún esperando contento que el sábado este sábado cuando fuimos aquel sábado cuando volvimos los sábados que pesaron bailando alrededor de mesas adornadas de manteles blancos y servilletas de papel corrugado los sábados que pasaron mientras pasé de niño a hombre y me quedé en hombre aburrido cuando se interrumpieron los sábados cuando fui feliz viéndolos a ellos divertidos y somnolientos y se fueron ausentando día encima de días que rasaron los sábados que rozaron los sábados que llegaron cualquier sábado que llegara estuvo bien y yo listo aunque nadie me mirara como a las demás guaguas que hubo para ir a verlos a ellos a los padres de mis amigos a los amigos de los amigos de los padres de mis amigos a los vecinos de los amigos de los padres de mis amigos y a otros niños grandes como yo hijos de los padres de mis amigos grandes para jugar con los niños y niños para bailar con los grandes con los amigos de los padres de mis amigos entreverados, bailando tomando conversando distendidos divertidos convertidos aturdidos en esos asaltos que no supe muy bien lo que fueran salvo lo que eran una colosal milonga descansos de semanas densas de pelear por un mango de aguantarle a la pobreza, pero no eran los asaltos de las películas los asaltos de los delincuentes de la ficción a lo mejor los de malandras o rateritos que los hubo entre nosotros travesuras de niños olvidados los asaltos esos que fueron se vio caer de sorpresas en alguna casa ellos los hacían ellos lo hicieron con bebidas y comida lo que hubiere lo que juntaron y meterle como sábado tras sábado al tunún tunún desde la siete de la tarde no te vayas corazón hasta medianoche pasada tiburón tiburón, no te vayas corazón no me hagas tú sentir turún turún, armaron los trencitos armaron las trencitas turún turún, tunún tunún como si estuvieran bailando adormecidos dormidos somnolientos turbulentos difusos entre las nubes del humo espeso de espesos cigarrillos todos contentos casi borrachos y llenos saciados de litros de cerveza y litros de tinto una tras otra las cumbias de los wawancó, ellos fueron divertidos y me gustó divertirme con ellos los padres de mis amigos mis amigos los amigos de los amigos ellos bailaron nosotros queriendo hacerlo con esa sensación de dar con el pinet del tamaño pero al final de ser niños o sea no dar con el pinet de los adultos no te vayas corazón que sin ti voy a morir me encantó ese momento los momentos, por esos días viví obsesionado por bailar como ellos espléndidos y alineados en el trencito que los mareaba espiándolos asombrado en el living de la casa cuando les quedaba chico en el pasillo de la cocina o en el pequeño patio de baldosas o adoquines saturado de macetas con plantas y flores de Tomasito y la Blanca los padres de mis amigos que con sus amigos y sus niños y los amigos de los amigos de los niños danzaron en la vereda para envidia de los vecinos agrios que no los aprobaron, no te vayas corazón que sin ti voy a morir por la vereda trasponiendo las puertas vaivenes trencitos trenzados, turún turún por esos días viví obsesionado con los sábados turún turún esperando contento que el sábado este sábado aquel sábado que murió Tomasito el peluquero más respetado de todos los peluqueros de los parajes cercanos, los sábados que pesaban a la Blanca la mejor peluquera de los alrededores que arreglaba los desastres en las caras y las cabelleras de docenas de mujeres ilusionadas, ella que primero se quedó triste y después fue recuperando su alegría los sábados que llegaron cualquier sábado que la Blanca eligiera y llegara estaba bien y yo listo para ir a verlos a ellos a la madre de mis amigos a los amigos de los amigos de la madres de mis amigos a los vecinos de los amigos de los padres de mis amigos, hasta que ella también partió detrás de su amor de siempre Tomasito el bigotito como si siguiera con el trencito que armaron muchas veces y siguieron armando y que yo seguí armando cuando me aceptaron con una blanca y sorpresiva consorte, no te vayas corazón que sin ti voy a morir.
No comments:
Post a Comment