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Tuesday, February 01, 2011

trapitos sucios de cronopios y famas que se lavaron en casas de cronopios y famas

Encantadora de hombres buena y entendida que les revela las cosas de la vida a cronopios tontones que no se caen ni del catre, como perros calientes detrás de la prima buena y comedida anduvieron todos los primos sigilosos y obedientes en esos días tempranos unos más despiertos que otros los consortes de una sola princesa resignada a iniciarlos a todo pero uno por vez les fue diciendo y portándose bien lo decía le explicaba la pánfila en las previas que fueron las sesiones más calientes que además de mandona era la mayor de todos, esos obedientes cachorros que ardían en sus fuegos de los que ni ellos se enteraron olvidados en sus inclinaciones de machos en sus inicios cada uno a su manera unos más curiosos que otros porque al final los de diez ni supieron de qué se trataba no entendieron porqué las advertencias de los secretos del círculo cerrado de ese cinto de parentescos directos de hermanos o de primos hermanos, pero lo mismo se fueron moviendo con el grupo gurrumines caprichosos y gurruminos curiosos mirando en esos recorridos que se armaban cuando los padres descuidados se enredaron en conversaciones o en juegos de grandes y ellos pudieron andar por todos los escondites de la inmensa casa que fueron muchos, porque además el caserón de los tíos adinerados contaba con tres patios y pérgolas con bancos de jardín donde ellos armaron sus rondas alrededor de la infanta cachetuda que en esos días les pidió que la taparan para subirse la pollera y tirar del borde con el pulgar sin sacarse la bombacha y mostrarles esa cosa con unos pocos pelos que los príncipes ni supieron lo que fuera eso que no eran sus pitos pero sí que sintieron la curiosidad conocer no solamente de mirar sino también de tocar, y es lo que le pidieron a ella en cada unos de los paseos escondidos detrás de enredaderas que adornaron las glorietas donde jugaron y aprendieron como perros calientes detrás de esa pícara niña que acaparó sus atenciones pitonisa avivada sin violaciones, entonces cuando pudieron poner sus manos en aquellas entrepiernas de piel joven u blanca cuando pudieron sentir una humedad de la que no tuvieron ni idea lo mismo que de la humedad en sus propias entrepiernas, como perros calientes detrás de la prima buena y comedida anduvieron todos los abobados varones vírgenes de los días que pasaban lentos considerando lo que debieron esperar de tarde en tarde para ver para tocar los que pusieron las manos encima lo que ella les dejaba tocar mientras les diera recomendaciones de hembra para que no la lastimaran, cautos chiquilines por la fuerza de sus deseos y sumisos en esos días tempranos de inocencias de preguntas sin hacer de preguntas sin respuestas de vergonzantes preguntas de vergonzantes respuestas, unos más despiertos que otros los compañeros de una sola princesa dispuesta a iniciarlos que al mismo tiempo que concedió fue pidiendo que a ella también la dejaran tocar en la entrepierna de los tres primos mayores ese bulto duro y extendido que les apareció en los paseos de incrédulos, por lo menos en algunos de toda la cohorte conociéndose más por el tacto que por las conversaciones que a la distancia escucharon provocadas por padres distraídos con sus conversaciones de grandes mientras ellos como perros calientes detrás de la recompensa que ella prometiera moviendo graciosamente sus caderas, anduvieron todos los primos cautelosos y mansos perdidos entre la novedad y las sorpresas en esos días tempranos unos más despiertos que otros los consortes de una sola princesa, menina renunciada a toda a toda resistencia pero uno por vez les fue diciendo y comportándose cuando les permitió que la abrazaran y la apoyaran contra las mismas paredes de las mismas pérgolas del mismo recorrido de esos días que fueron pasando lentos de noches soñando con esos encuentros de mañanas esperando esas tardes, cargadas de aires de suspiros unos como los otros con sus miradas por el contacto de sus entrepiernas y sus partes más húmedas, como perros calientes el séquito de esa reina en territorios más que dominados por ella misma, como perros calientes conociendo más por el manoseo que por las conversaciones picadas cortadas en algunas ocasiones por gritos de padres desatentos que ni se enteraron el día que la prima consiguió novio y los paró y los privó de esos paseos diciendo que está muy mal el sexo entre primos y hermanos que todos le hicieran caso sino serían unos efebos y que hay mancebos muy feos que cuando nacen vienen con la cola de un chancho.

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