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Wednesday, January 12, 2011

tímidos miedos pánicos de paranoicos certezas de necios

Había una vez unos niños rufianes en trancabalancas y chillones en resbaladeros había una vez niños jugando con sueños de niños consentidos mugrientos de revolcarse en areneros pequeños diablillos pidiendo otras veces demonios de caras angelicales teniendo con sueños sus miedos pequeños al fin de ese universo que terminaba a partir del medio metro divertido hasta esa altura, había una vez unos niños transgrediendo todas las recomendaciones para jugar a las manchas y a las escondidas niños desobedeciendo por desobedecer para saltar docenas de piolas o hacer infinitas rayuelas niños molestos cachetudos y buchones que al primer castañazo lloraban y delataban había una vez unos niños inquietos niños traviesos, el mundo más arriba no importaba salvo que se anduviera en columpios y los fuertes enviones liberaran las fuerzas de expulsiones que nunca se daban, y andaban como dueños de la plaza de una plaza con dueño de una plaza con un solo dueño ese señor que los controlaba aunque esos niños anduvieran como absolutos reyes de escalinatas bobas que no conducían a ningún lado corriendo de acá para allá como jeques de mástiles relucientes donde se izaba la enseña cada fecha patria cuando además de ellos se descolgaba a pasear todo el pueblo, como emires de bebederos descompuestos que se ordeñaban en tardes demasiado tropicales por lo que se mojaba la ropa y se pegoteaba a los cuerpos de inquietos niños que como príncipes de ceibos con buena sombra y banco de madera y de hierro forjado mandaban en ese universo mientras no anduvieran sus mayores, y entre ellos el señor placero comandante mayor del orden por retazos de orden en lías y treguas entreveradas el comandante de las ligustrinas cortadas y el de la erradicación de los malandras, como dueños de la retreta ovalada desierta salvo dos veces al año los doce de octubre y los veinticinco de mayo cuando la ocupaba una banda de músicos de una ciudad vecina, había una vez unos niños rufianes en trancabalancas sorprendidos cuando veían al hombre del guardapolvo que murmurando en ocasiones aparecía con un balde y una escoba en sus manos como si fueran atributos su bastón de mando sus emblemas, había una vez unos niños chillones en resbaladeros que disputaban niños que disparaban cuando lo veían niños jugando con sueños de niños consentidos mugrientos de revolcarse en areneros pequeños en charcos de agua si llovía piso de tierra piso de ladrillos molido piso con césped a los que él les limpiaba las última hojas secas desparramadas en los últimos días del otoño con un rastrillo viejo diablillos pidiendo otras veces demonios de caras angelicales que lo cargaban como si fuera el diablo con tridente, había una vez unos niños para saltar docenas de piolas en juegos compartidos o hacer infinitas rayuelas niños molestos cachetudos y buchones que al primer escándalo lo culpaban para verlo trenzado en discusiones con padres envilecidos agachando la cabeza pidiendo disculpas disminuido por perversiones ajenas de niños que al castañazo lloraban y lo delataban ante padres encolerizados a él que justo fue siempre la ley de ese territorio la organización el orden aunque se comiera los garrones de chiquilinadas inventadas por chiquilines insoportables defendidos por padres insoportables había una vez unos niños inquietos niños traviesos, el mundo más arriba no importaba salvo que fuera su gorra que era una gorra como si fuera de policía, nunca hablaban con él solamente los miraba sin que lo notaran los cuidaba hasta la próxima vez, había una vez unos niños que crecieron y abandonaron las trancabalancas y los columpios y los resbaladeros, y hubieron otros niños que estuvieron jugando sin volver como él placero degradado que no volvió en otros años, fue entonces cuando de esa plaza se adueñaron los resentidos y los forajidos, nuevos monarcas de ese páramo reseco y de esos monumentos pintarrajeados con grafitis, emperadores de transición de esa basura amontonada de condones mezclados con desechos hediondos y bolsas de plásticos multicolores.

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