Catarsis de cronopio podrido dolorido de locas catalepsias en oficinas de cronopios y famas.Puro Apocalipsis, pero tengo unas pocas cosas contra ti que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y comer cosas sacrificadas a los ídolos, y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación, he aquí yo la arrojo en la cama, y en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella, puro Apocalipsis, pero tengo unas pocas cosas contra ti que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice señera que enseña y señala y observa, instruye y cautive a mis siervos a trabajar de sol a sol sin un descanso y comer cosas que descartan los ídolos, y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de sus mandamientos, he aquí yo la arrojo en la casa en una oficina cualquiera en el fuego del cinismo en la hoguera de las tropelías, y en gran tribulación a los que con ella falsean, si no se arrepienten de las obras de ella, pero tengo unas pocas cosas contra ti para vos justamente que la tuviste una y otra vez por arriba tuyo y no atinaste a decir una palabra que la tuviste siempre un poco más arriba para lo que no debe estar más arriba y nunca por abajo para lo que corresponde que esté abajo en esas interminables simbiosis que sufriste o sufre cualquiera que debe llevar el puchero a su casa, en esas asociaciones que te llevan de una oficina a la otra todo el tiempo, desde el mismo momento inicial en que comienzas como un campeón hasta el mismo último momento en que te sentís una miseria en que nadie te valora por nada ni aún por lo que supuestamente hiciste bien o hiciste lo que sentiste lo que creíste que era con tu sentido común, cuando te equivocaste cuando te sentís como el último orejón de ese tarro que es la vida laboral que es muy dura para cualquiera, en esas interminables mutaciones que te fueron determinando que hay que bajar la cabeza ante una orden que hay que callar sin chistar sin que te pidan devoluciones cuando además vienes de atragantarte una propia opinión cuando naciste empleado o esclavo que es lo mismo y ya has confirmado que vas derecho a morirte como empleado o como esclavo que es lo mismo que no supiste vivir sin ella, sin sus sinopsis al margen sin sus prognosis de ella sin una trombosis de cualquier sofocón que te sube o te baja la presión cuando ella da las mil ordenes, para ti que nunca pudiste tener autonomía al margen de sus propios meneos de sus sonrisas al margen de sus condenadas miradas, que no supiste mantenerte ajeno a sus trampas ajeno a sus burdas contradicciones, sin la subordinación del que usa pantalón al mandato de la que usa la pollera en estas épocas en que en realidad no precisamente sean elementos que distingan el género, será que además de ella seré como ella fornicando y comiendo y disponiendo y ordenando y degradando a personas embarrando cosas sacrificadas a los ídolos mientras supongo y la denigro que ella o lo serás, no puede mandarme al tiempo de ser de una especie evidentemente inferior para el mando porque le falta temple y aplomo, porque le falta criterio entonces no resuelve con ecuanimidad otra cuestión que le falla con equidad para ordenar entereza para no quebrase, que si no fuera por estas cuestiones podría estar en igualdad de condiciones como para ser jefe de la oficina en que trabajamos, puro Apocalipsis, pero en este de acá en el temblor de cada día en el terremoto de las semanas en los maremotos de los meses y en los remolinos de los años tengo unas pocas cosas contra ti que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa bruja dama señora de honor primera dama jefa dama de rosa presidenta de lo que fuera, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar a hacerse los jefes del yugo que tracciona cagarse a cualquiera a denigrar a los subordinados con el argumento que estás en un gallinero y a comer cosas sacrificadas a los ídolos aunque fuera mierda, y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación de sus desmanes de sus sanciones de sus amonestaciones, he aquí yo la arrojo en la cama, como te arrojo a ti después de todo no hay diferencias y en gran tribulación a los que con ella adulteran o putean y sojuzgan y juzgan y castigan, si no se arrepienten de las obras de ella, o vos mismo de las tuyas.
No comments:
Post a Comment