Pages

Monday, January 24, 2011

bailes de salón de famas y cronopios de los años cincuenta

Noches cariocas con jorge ardú y sus fabulosos músicos en el club recreativo.
Mierda cuando ellos empezaban el pasodoble la tarantela lo hacían en serio tico tico como para que nadie osara no notarlo como para que nadie vaya a atreverse a olvidarlo picando por acá picoteando por allá contentos de vivir de estar vivos con semejantes fuerzas taconeando por aquí taconeando por allá con el tiempo tico tico no fubá mierda no fubá cuando ellos empezaban dos pasos para delante de él dos pasos para atrás de ella otra vez una y otra vez las grupas de ambos como si fueran partes de un cigüeñal con movimientos transversales a los de las piernas las cuadras siguiendo el ritmo regordetas caderas las de él en su elegancia de tipo de pelo en pecho el turco y voluptuosas caderas las de ella hembra segura la turca de lo que llevaba debajo de esas soleras y esas blusas estampadas e impecables zigzagueando en líneas en curvas en medias curvas juntos nadie quería que terminen ni que se termine al baile juntos eran pólvora simetría coordinación perfecta como si hubieran nacido pareja y hubieran estado con la danza toda su vida y fueran a estarlo toda su vida y fueran a estarlo en otras vidas, en bailes que además se hacían dos o tres veces por año así que todos atentos para verlos y ellos dejándose ver mierda cuando ellos empezaban, los chicos los grandes y la orquesta y los que empezaban con noches cariocas clarinetes primera guitarra y bajos los que rodeaban la pista se quedaban extasiados y los que andaban en el medio con ellos intentaban seguirlos pareja de parejos que al compás de la samba el tico tico no fubá el mambo o el brasilerito desparramaban energías, los de la orquesta tomaban ritmo también con ellos como si todo el baile dependiera de ellos de la pareja de desparejos parejos porque el turco era gordo y alto y ella la dama la turca delgada bajita y media chueca, y perdían todos los defectos a los ojos y a los ojitos de todos cuando iban serpenteando la pista derrapando hacia el centro haciendo docenas de figuras de vueltas medias vueltas juntando tacos o puntas de unos zapatos punta y taco que se notaban lustrados y todo, ella con sus boleras soleros polleras anchas que se abrían como un paraguas hasta donde se debía abrir por esas épocas en que los caballeros sacaban a bailar con señas de caballeros a las damas que en fila esperaban en los bordes de la pista y con el permiso de las madres curiosas y chismosas las gordas que se notaba también se les iban las babas y las patas por mezclarse con ellos porque los viejos mamados dormitaban la mona recostados en sillas de madera enclenques, mierda cuando ellos empezaban el pasodoble la tarantela todos querían que el baile no acabara por que lo que termina empieza de nuevo que de nuevo termina salvo una parte y otras partes que se van terminando para siempre en una vuelta en una media vuelta de ida sin regresos.

No comments:

Post a Comment