Pages

Monday, December 20, 2010

notables relatos


Carnavales que fueron aquellos como no tuvimos otros no se si mejores ni peores pero carnavales que fueron cuando fuimos los que fuimos entonces por ahí disfrazados pero más sin disfrazarnos si de todas maneras lo parecimos de tan pintados que fuimos de tan pintados que nos volvimos o nos fuimos volviendo, y nos divertimos pintando dejando que nos pinten, mojándonos con quienes pudimos como si fuera una ceremonia un ritual una particular celebración una vitualla que esperamos año por año para alimentar nuestros entusiasmos, durante esa media docena de esos meses de febrero partes de esos meses iguales de marzo fuimos cumplidos atildados concurrentes ocurrentes recurrentes con asistencia perfecta a los carnavales de esos pueblos ruidosos por los sonidos del monte circundante y de la voz y del movimiento de multitudes de gentes y el ritmo y la cadencia de esa misma gente con las canciones de los Wawancó y de otros que ni siquiera conocimos, cantinelas repetidas una y otra vez para nosotros centinelas de niñas desorientadas como nosotros mismos que a la distancia aparecían como seguras, trovas con voces amplificadas por inmensos parlantes que rodeaban esas pistas improvisadas de piso de tierra y paredes de alambrado donde todas esas gentes rodaban bailaban jugaban se enchastraban de pinturas al agua y de pinturas al aceite en manoseos sensuales intencionales justificados igual que nosotros todos igualados sin diferencias de ninguna clase igualados por la euforia o la animación que buscamos entonces empezando con Florencia y de ahí enganchados en Paulina, y en Prediliana y en Palos Blancos, hasta que de la misma manera fueron otras medias docenas de esos mismos meses de febrero meses de marzo en que comenzamos a perderlos a ir y volver sin encontrarlos como si se los hubiera tragado la tierra más desorientados que de costumbre, y fueron tiempos en que no los encontramos más primero uno después el otro sin darnos cuenta que a cambio los barrios del pueblo se agrandaban, uno a uno fueron lotes esos que fueron desmontados, cuando la zafra fue más una cosa de máquinas que de hombres, cuando en los surcos caminaron menos coyas y transitaron más cosechadoras.

No comments:

Post a Comment