Las bandadas de loros se abrieron una y otra vez allá en el firmamento arriba de nuestras cabezas como si fueran abanicos, súbitos desconocidos novedosos distintos y verdes, en giros alocados y centrífugos cuyo centro eran las elevadas palmeras que por el movimiento perdían sus cocos por docenas, embelesados estuvimos con aquellos espectáculos increíbles olvidados de Jorgín que hizo el primer disparo el segundo el tercero con ese rifle de aire comprimido rifle de mala muerte, con cada tiro suyo los loros volaban como espantados en cada descanso volvían a poblar el monte por las ramas. Las bandadas de glóbulos rojos borbotones de sangre carmesí se abrieron una y otra vez allá en el firmamento de abajo en una pierna como si fueran abanicos, súbitos desconocidos novedosos distintos y rojos, en giros aleatorios y centrífugos cuyo centro era un importante agujero en una pierna de uno de nosotros, rojos los colores carmesíes arcos iris de escarlatas y púrpuras, asustados estuvimos con aquellos espectáculos sangrientos olvidados de Jorgín que hizo su primer disparo el segundo el tercero con ese rifle de aire comprimido y de mala muerte, con cada tiro suyo o con ese nos fuimos y entre uno y otro descanso despoblamos el monte y nos fuimos por las ramas cuando tuvimos que explicarlo, de golpe se interrumpió la caza y el acoso a los loros la caza y el error humano. Anocheció en la isla, anocheció para nosotros que volvimos con un herido y tuvimos que decir eso a padres protestones, y anocheció para los loros que quedaron dormidos en la copa de las palmeras.
Pages
▼
Friday, December 17, 2010
espejos
Las bandadas de loros se abrieron una y otra vez allá en el firmamento arriba de nuestras cabezas como si fueran abanicos, súbitos desconocidos novedosos distintos y verdes, en giros alocados y centrífugos cuyo centro eran las elevadas palmeras que por el movimiento perdían sus cocos por docenas, embelesados estuvimos con aquellos espectáculos increíbles olvidados de Jorgín que hizo el primer disparo el segundo el tercero con ese rifle de aire comprimido rifle de mala muerte, con cada tiro suyo los loros volaban como espantados en cada descanso volvían a poblar el monte por las ramas. Las bandadas de glóbulos rojos borbotones de sangre carmesí se abrieron una y otra vez allá en el firmamento de abajo en una pierna como si fueran abanicos, súbitos desconocidos novedosos distintos y rojos, en giros aleatorios y centrífugos cuyo centro era un importante agujero en una pierna de uno de nosotros, rojos los colores carmesíes arcos iris de escarlatas y púrpuras, asustados estuvimos con aquellos espectáculos sangrientos olvidados de Jorgín que hizo su primer disparo el segundo el tercero con ese rifle de aire comprimido y de mala muerte, con cada tiro suyo o con ese nos fuimos y entre uno y otro descanso despoblamos el monte y nos fuimos por las ramas cuando tuvimos que explicarlo, de golpe se interrumpió la caza y el acoso a los loros la caza y el error humano. Anocheció en la isla, anocheció para nosotros que volvimos con un herido y tuvimos que decir eso a padres protestones, y anocheció para los loros que quedaron dormidos en la copa de las palmeras.
No comments:
Post a Comment