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Saturday, August 14, 2010

yo

...me considero una excepción a esta regla, en casi 60 años nunca renuncié a la objetividad a la proyección a la seriedad dentro de mis posibilidades....


de cualquier manera gracias abram por recordarnos cuán bosta podemos llegar a ser y qué lejo estamos de cerrar algún legado para las generaciones que vienen detrás


Por el Lic. Aldo Abram* para el Informador Público

En el mundo, los “intelectuales” suelen ser considerados la reserva de valor moral, de racionalidad y de buen juicio de una nación. Parece lógico esperar que ellos sean quienes identifiquen el “Norte” al que hay que poner proa en medio de la neblina de la decadencia y las tormentas de crisis periódicas. También, deberían ser quienes defiendan, sin concesiones, que “el fin nunca justifica los medios”; aunque el rumbo político coincida con su ideología.

En la Argentina, son pocos los intelectuales que han sabido hacerse cargo de la responsabilidad cívica y, también, social que les corresponde. No solo no han predicado con su ejemplo de compromiso ciudadano, sino que tampoco lo han hecho con la palabra ni la pluma, abdicado de su deber de comprender y hacer entender el fondo de los problemas del país para buscar el camino a una solución. Así, han sumido al resto de sus compatriotas en una sensación de que la Argentina no tiene “remedio”. Por este camino, va desapareciendo la idea de “comunidad”, la cual demanda objetivos y un proyecto común, dejando lugar a la generalización del “sálvese quien pueda”.

Todos, alguna vez, hemos cometido dichos pecados de individualismo y de sumisión de los principios a un supuesto fin superior. Sin embargo, la única forma de redimirnos es empezar a actuar distinto y tratar de no recaer.

* Director del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de Argentina (CIIMA-ESEADE).

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