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Friday, May 14, 2010

caras

Impresentables. Los niños hablan de lo que son las cosas dicen la verdad no se andan con rodeos son directos no dicen una cosa por otra no mienten, los niños y los borrachos siempre dicen la verdad reza un viejo dicho popular y es la verdad por lo general no hay interferencias de ninguna naturaleza entre el discurso y la vida los niños hablan cuando deben hablar así beneficien o perjudiquen, puede haber un juicio en lo que hablan pero no juzgan, por ahí miran a sus mayores cuando se sosiegan que es de rato en rato y registran van registrando todo hasta que un día dejaron al niño atrás y ya son púberes o jóvenes, el niño no está más y ahora está el lozano adolescente la carga de energía que se transmite por todos lados, está el que en realidad adolece de varias cosas y no tiene casi nada aunque en apariencia tiene todo porque en primer lugar tiene su ternura un magnífico tesoro y en la realidad no tiene nada para supervivir en el mundo de los mayores promedio, nadie los tiene en cuenta entonces los jóvenes o los púberes no hablan de lo que son las cosas dicen algunas y ocultan otras, aprenden que no es recomendable ser muy transparente que la transparencia se castiga que lo diáfano no es aceptada como se dice que hay trechos de abismos entre lo que se dice y se hace, es que a medida que van creciendo se dan cuenta que los mayores reaccionan de diferentes maneras, se ríen se enojan se divierten se mezclan se ponen serios y cuando se ponen serio amargan a los jovencitos, entonces un día el joven se va y viene el adulto, llega el mayor a la escena y es una escena de una acto permanente y entonces yo me hago el que no sé de lo que me está hablando y él se hace el que no sabe de qué le estoy hablando y así vamos sospechando uno del otro pero sin discursos que se correspondan porque por las palabras nos distinguimos diciendo lo bueno que somos en un mundo que precisamente no es el resultado de individuos buenos, todos de todos pero diciendo qué buenos que somos, yo le digo que el documento que le estoy entregando vale cuando los dos sabemos bien que no vale nada, y él me dice que el documento que me está recibiendo vale cuando los dos sabemos que no vale nada, y así caminamos peregrinando por lo que creemos que no tenemos y probablemente esté al alcance de nuestra mano, mendigando de los que no damos sin esperanza sin transparencia, entonces decimos que con la muerte se descansa.

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