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Thursday, March 25, 2010

Uf!!!!!!!!


Cronopios que en realidad no saben muy bien qué festejan que nunca supieron muy que festejarían pero que andan festejando
copiando pegando odiando amando
zzzzzzzzzzzzz!!!!!!!!!!!!!zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz

Nunca estuve de acuerdo con el golpe del 24 de marzo.

Fui crítico de su política económica, de sus errores tontos, de la destrucción del aparato productivo y de la decadencia en que nos sumergieron.

Y sé que lo que hoy nos sucede es culpa de la ceguera política de quienes lo urdieron.

Pero esta banda de malparidos que debemos soportar ha terminado de llenarme la cantimplora.

Por eso el 24 de marzo pondré una bandera en casa,

No para recordar a las Juntas,

Sí para recordar a los que lucharon, a los que murieron en combate, a los que arrastran mochilas cargadas de sufrimiento, a los que por darnos libertad están presos

¡Claro que sí que el 24 de marzo es el día de la memoria!

Porque es el día de NUESTRA MEMORIA, el día de Berdina, de Barceló, de Viola y su hija, de los colimbas de Formosa, de Cáceres, de Larrabure, de Paula Lambruschini, de Mayol, de Ibarzábal y de todos nuestros muertos

¡Démosle por culo a estas basuras y apropiémonos de su “efeméride”!

¡Que a partir de ahora el 24 de marzo sea nuestra marcha de Ituzaingo!

Y que por siempre

¡VIVA LA PATRIA!

José Luis Milia

A los tres días de asumir Alfonsín dictó dos decretos (157 y 158/83) para enjuiciar; por un lado a los miembros de las tres primeras juntas militares y por el otro, a un pequeño número de dirigentes subversivos terroristas, dentro del cual llamaba la atención que sólo uno de ellos pertenecía al PRT-ERP y todo el resto a Montoneros. Por estos decretos - que daban por iniciado el conflicto armado a partir del 24 de marzo de 1976 , cuando era público y notorio que el conflicto había comenzado más de una década antes - se pretendió implantar la “teoría de los dos demonios” según la cual se desfiguraba el concepto de “guerra revolucionaria” que se había vivido en nuestro país, presentándolo como un conflicto sólo entre militares y terroristas, mientras se hacía abstracción del resto de la sociedad, blanco inicial y prioritario del ataque subversivo. (ver B105)

Esta alteración deliberada tenía un falso doble mensaje dirigido a la opinión pública :



• “Los políticos no somos responsables de la guerra ni de los muertos”

• “El gobierno es ecuánime al juzgar a ambos actores del conflicto armado interno”.



Para ratificar la hipocresía del gobierno de Alfonsín, es interesante transcribir algunos párrafos del libro “Memorias de Gorriarán Merlo”, un terrorista asesino confeso que en la pág 460 expresa: “… Recuerdo que en el 84 Jaime Lusinchi había ganado las elecciones en Venezuela y a su asunción viajaron funcionarios nicaragüenses. El canciller de Nicaragua era entonces Miguel D´Escoto y el vicecanciller Víctor Tinoco y ahí en Caracas, en una reunión con gente de la cancillería argentina, se interesaron por el decreto en contra nuestro y, en particular, por mi caso. La respuesta obtenida de los funcionarios argentinos fue que el gobierno no pretendía perseguirnos, sino que con ese decreto lo que en realidad buscaban era justificar el juicio a las Juntas, dando la idea de que se perseguía a todos por igual” (el resaltado es nuestro).

Alfonsín en sus decretos no reconoció que en la Argentina se había librado una guerra no convencional (“guerra revolucionaria”) contradiciendo el espíritu de lo que expresara como defensor de terroristas en 1972. Tampoco reconoció que las acciones terroristas en su enfrentamiento con las instituciones del Estado habían comenzado antes del 24 de marzo de1976 (inicio del gobierno militar de facto), ya que a esa fecha y durante los gobiernos constitucionales instaurados desde 1973 se habían producido más de 900 desaparecidos y otra cifra similar de muertos entre las partes enfrentadas. (los terroristas, contra la sociedad y sus instituciones republicanas).

El Congreso de la Nación y la clase política del país, acompañó y convalidó la acción anticonstitucional dirigida contra las FFAA y fuerzas subordinadas en la guerra contrarevolucionaria


Hay ahora otro acceso hacia la descalificación del periodismo. Lo promueve Internet. Nunca el periodismo fue tan eficaz ni tan rápido. Sin embargo, esa horizontalidad de la comunicación, ese milagro de la modernidad tiene un aspecto oscuro. "Una parte de la Web es una cloaca de psicópatas anónimos", escribió hace poco Jorge Fernández Díaz. ¿Algunos psicópatas disfrutan también de subsidios oficiales? Hace menos tiempo, en el diario El País , de Madrid, José Luis Barbería profundizó la descripción: "¿Por qué pululan por ahí (por la Web) gentes inclinadas a denigrar y despellejar, mentes perezosas que no leen lo que descalifican y sueltan lo primero que se les pasa por la cabeza?".
Barbería citó una idea de Rosa Pereda que encaja justo en el caso argentino: "El escándalo, la burla, el insulto y la murmuración denigratoria son, según Pereda, las formas más eficaces de control social". Los periodistas no somos ángeles caídos. Hay buenos y malos periodistas, y buenos y malos medios. Los Kirchner no hacen esa diferencia: para ellos, el periodismo debe estar con ellos o contra ellos. Ese es el punto de partida hacia el destino final, grave e irreparable: el control de la opinión social y, por lo tanto, de la libertad.
"A todos aquellos que mantuvieron viva la llama de la memoria y la demanda de verdad y de justicia, muchas gracias por estos años de lucha", agregó la mandataria.

Asimismo agregó que "no nos ha movido ni el odio ni la destrucción, nos ha movido el amor y la construcción permanente, que es lo que verdaderamente perdura y enaltece a la condición humana".

"Queremos que se aplique la Justicia y que termine este capitulo tan trágico de los argentinos y podamos dar vuelta esa página de la historia pero con verdad y con justicia", apuntó.

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