en el comienzo....
Camaleones y guanaquitos.
Cuando a uno de ellos lo llamó el ministro y le preguntó si se animaba a emprender el desafío él le dijo que sí por supuesto y encima le dio a entender que a él esas cosas no se le preguntaban siendo un n soldado más de esta nueva Argentina que se remata con el primer compañero como conductor absoluto y encima como presidente de la Nación, que estaba listo para hacerlo por Ud. Sr. Ministro y por el compañero Gobernador y por los cientos de compañeros que nos eligieron. Privatizar era la onda de la hora, desestatificar descalzando el emprendimiento del estado desnacionalizar sacarlo de ese antipático universo de burocracia y poder de poder y burocracia, liberalizar a los organismos de la opresión de las estructuras que protegen ineficacias bajos rendimientos eso se le pedía, dar en posesión a unos fulanos franjas enteras de una administración pública que no da para más convertir en iniciativa privada cada rincón de esa gris administración pública de paso.
Reformar otra palabra que entendió al pié de la letra, transformar modificar otra moda impuesta por una administración exitosa y exitista el estado que significaba echar unos 3000 empleados pero también mudar de caparazón y cerebro porque había que poner ideas para ir pasando sin novedades las distintas instancias que se coordinaban.
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