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Thursday, May 10, 2007

cronopio armando...

De colores.

De colores su vida, hermosa porque es de colores, plena entera su vida, plasmada moldeada en el éxito como quiso verla mamá, amarilla como es el color de los claveles que ella misma se compraba sin importarle que para los otros era el color de la mala suerte, completa su vida trabajada en la soberbia, en la soberbia y en la suficiencia como quiso verla papá, al que le encantaba el rojo de la franja que cruzaba la camiseta de su equipo preferido aunque no lo confesaba. De colores su vida deslumbrante siempre pareciendo recién retocada recién pintada recién revocada, contento estaba porque ahí nomás de comenzar a buscar consiguió trabajo, albricias buenas noticias lo que asociaba con el verde, de esperanza, su primer trabajo en un trabajo en el que lo contrataron de ingeniero adonde lo llamaron ingeniero cuando protocolizaban el trato un trabajo donde continuaba siendo ingeniero afuera de la fábrica, caminando para su casa, en el cine, en las quermeses, cuando ya la gente lo conocía y con afecto lo saludaba ingeniero de aquí ingeniero de allá en expresiones de afecto mezcladas con admiración respeto y distancias por las dudas. De colores, como cuando de niño soñaba con llegar a ver el resplandor de la olla del fin del arco iris. De todos los colores, de la degradación de dos colores originales, el blanco y el negro, lo que le encantaba a él jugar cuando ya se hizo ingeniero. Su vida, de buen pasar y con pocos accidentes con pocos ingredientes con pocos incidentes, el viejo se daba vueltas con su trabajo de plomero y la vieja hacía el aguante en la casa al mejor estilo de los matrimonios en su caso de criolla con gringo de su épocas, de esos matrimonios que tienen y con un hijo tratan de hacer todas las maravillas que pueden y él, primero en jardín y después en las clases particulares de inglés y en las clases de guitarra piano y francés, en segundo en tercer grado y en todos los grados siguientes y en los cursos del secundario y las aulas de la universidad. De colores su vida, estimulante, de tanto ir a los asaltos y hacerse pasar por indiferente había terminado por llevarse la mejor mina, por lo menos méritos medidos por las ganas que los muchachos le ponían a conquistarla, pero ella había venido hasta él sin que la llamara, en un intervalo entre la música de los wawancó y el onli you de Nat King Col, una época de todos los colores, la recordaba buscando la referencia a los tonos a los matices a las gamas a los pigmentos, de lleno y de henchido la recordaba porque se había quedado con ella, con la virginidad de ella, con el odio y el celo de los padres, con el olor de ella, con sus secretos más caros que compartieron hasta que comenzaron a llegar las niñas. Con la cigüeña que hizo que su vida por entonces también fuera de colores, cuidando de la familia, fifando sufriendo en cada parto de colores, rosa en los tres casos. De colores su vida, le había hablado a su mujer de las cuestiones de la parroquia, que su jefe le había comentado que si quería progresar en su trabajo debía concurrir a las reuniones carismáticas, a la cofradía de colores, a la congregación selectiva de fieles leales aunque sonara a condescendencia, a la corporación de elegidos no por dios ni nada que se le parezca sino por el administrador de la empresa, a la hermandad de matrimonios misericordiosos....

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