...hay muchas cosas que no recuerdo de mi niñéz, no sé si eso es normal o es anormal porque en realidad he encontrado a lo largo de mi vida psicólogos que han abonado alternativamente alguna de las hipótesis,
no te acordás de nada de tu pasado es normal, dicen los a
te acordás de tu pasado al detalle es anormal, dicen los b
te acordás de tu pasado al detalle es anormal, dicen los abc
no te acordás de tu pasado es normal, dicen los deyf....
pero si hay algo de lo que tengo nítidos recuerdos es de mi tío nene le decián cuando tenía el hermoso nombre de franklin, un grandote bonachón que a mí y a toda la camada de nuevos en la familia nos daba una bola bárbara, bárbara en el sentido que por lo general nos daba con los pocos grandes gustos que entonces teníamos.....
bueno mi tío franklin tenía una casa más parecida a una finca justo a mitad de camino entre santiago y la banda, pasando ese famoso puente de cuento de zambas y chacareras que sirve para cruzar el río dulce en el que debe haber "naufragado" más de un curda alegre y divertido,
bueno mi tío en esa su casa tenía criadero de varios animales que eran nuestra debilidad cuando lo visitábamos,
desesperados íbamos a ver conejos, las gallinas, el par de palomas, las cabras y todo los animales que entre él y su señora llevaban....
pero entre todos esos animales, recuerdo el año en que fui de visita más de tres veces, había un lindo gordo y rosado cerdo que nos miraba y hacía algunas gracias cando nos acercábamos,
pero como era muy grande o nosotros muy chicos, el tío franklin nos sacaba de su lado, y como confirmando lo que tal vez alguno de los mayores que andaban cerca querían escuchar empezaba con una cantinela de disco rayado, de cassette destrozado o de CD también rayado, diciendo
para navidad lo veremos
para navidad lo veremos....
yo no entendía por entonces el sentido de sus palabras,
hasta que un día de diciembre llamaron a la mesa que presidía el tío nene con todos nosotros como visitas distinguidas,
y ahí estaba el chancho desplegado sobre una fuente,
yo le había agarrado tanto cariño de las visitas que hiciéramos que no comí, pero desde esa vez no me olvidé de cuándo se festeja la navidad por lo menos de cuándo la festejamos nosotros, comiendo y tomando como desaforados...
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