engreídos manchados y metidos
en el pozo ciego de la historia
desparraman y no paran con su mambo tipo escoria
culpas y más culpas a la rosa de los vientos fétidos.
Los de la distra bostezando y atolondrados como siempre
seguro que lamentan la atención que dispensaron
a quienes alguna vez como otras veces a las puertas de sus cuarteles
morbosos fueron a pedir por mano dura,
por allá cuando el brujo en su apogeo
contaba con tres a debajo de la manga.
Resentidos bullangueros y cada vez con menos banca
los de la siniestra piden y piden horcas a troche y moche,
mientras no se juegue en juego la cabeza propia
piden y más piden que no más se pongan a rodar todas las impropias.
Sin acertarle el agujero al mate,
como si no fueran a saber estas almas ni por cerca nada
de los otros culpables del holocausto doméstico,
menos visibles tal vez pero reales,
de aquellos que pagaron el proceso, los que tienen el dinero,
de los que aturdidos cuando el lío miraron al costado, el pueblo.
No apareció el anuncio cuando fué el tiempo de hacerlo
del frente y del perfil de la ignominia,
para el caso da lo mismo y se mienten,
unos diciendo que no la tienen
cuando tienen buena parte de la culpa,
otros transfiriendo la parte suya de la culpa
la misma culpa que purgaron en el cómodo territorio del exilio
el mismo territorio del exilio ofrecido por los mismos que ellos atacaban,
buscando la libertad justo ahí donde vociferaban que no existía
diciendo de nosotros que somos los peones del imperio.
Se mienten.
Mienten.
Nos mienten.
A nosotros,
los de la diestra menos que los de la siniestra
que no se la bancan como los que dijeron lo hicimos y se la bancan.
Nos mienten a nosotros,
que bancamos a los de la distra por mucho tiempo
recitando el número de dni de memoria
que bancamos a los de la siniestra también por tanto tiempo
con el insípido sueño del mundo sin diferencias.
Nos mienten a nosotros.
Se mienten y mienten.
Me mienten.
Desde hace una pila de años como a un niño
que soporta sin chistar la ofensa porque no le queda otra,
me mienten desde hace años como a un niño
que no se da cuenta de lo que sus mayores callan:
que lo engreídos manchados y metidos
nos embromaron de medio a medio,
que ellos nos enfarragaron en la confusión que alientan,
porque cobran de los que pagan y gastan sin problemas.
Que ellos nos empernaron
para quitarnos y sacar provecho de lo mismo que nos negaron:
la paz para vivir tranquilos la tranquilidad de la paz para librarnos,
de su acoso sólo porque nos quedamos
en este país de ciegos donde cualquiera es rey.
Se equivocan los que tienen
porque no por tener no se equivocan,
se equivoca el pueblo aunque haya quien le diga soberano,
los de la diestra y siniestra que se acomodan a su entidad también se equivocan,
como equivocamos los demás el camino eligiendo
el que está trazado de un silencio que es más que cómplice...
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