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Tuesday, December 13, 2005

comentarios sobre la macroeconomía argentina

Hasta las manos.-

Con la vuelta de rosca que se dio en la economía argentina, es oportuno revisar algunas cuestiones desde un apunte académico con el que no se pretende sentar doctrina, y sí proyectar lo mejor posible, para la perrada según la visión de algunos escrupulosos interesados en que se les entienda lo menos posible, las perspectivas de la economía argentina en el mediano plazo, es decir en un horizonte aproximado de dos años en adelante tomando este 2005 como finalizado.
Como si fuera un presagio de malas noticias en fechas parecidas, el lunes 28 de noviembre, tocando el fin de año, se produjo un cambio de ministro de economía.
Se fue Lavagna, sobre el que la prensa hizo correr mucha tinta resaltando sus cualidades (aunque los brasileños sean los titulares de la cargada en la argentina también funciona eso de “o más grande do mundo”), pero de lo que hizo correr menos tinta o casi nada, es del tono gris y de la palidez de su gestión durante el tiempo que duró tomando como referencia, la reversión del ciclo económico interno (efecto rebote 2003), y las más que favorables condiciones internacionales (crecimiento sostenido, persistencia de buenos precios internacionales de los alimentos), ambas situaciones que ayudan para calificar a esa diligencia como inercial en un 50% por ejemplo, la mitad es mérito del ministro que se fue, la mitad le vino de arriba, le tocó porque le tocó estar sentado en el ministerio de economía en el momento justo. Es poco lo que se encuentra en los escritos de nuestros pensadores más conspicuos, sobre el argumento que buena parte del crecimiento económico que se experimentó en los últimos tres años, se debió al diferencial entre el producto potencial y real de la economía doméstica, arrastre entre otras cosas de la mentada y denostada década de los noventa, cuyo paso parece haber ocurrido en otra dimensión si se tiene en cuenta el agnosticismo de sus detractores de hoy que en una buena proporción de los casos fueron sus beneficiarios de ayer (funcionarios, empresarios y sectores de la sociedad). Considerando esto y lo anterior, tal vez se puedan destacar mejor las dotes del ministro que se va, de solvente por el manejo de los conocimientos, de prudente y mesurado en decisiones tomadas en frentes de tormentas, de heterodoxo cuando lo necesitó y de práctico.
Entró Micelli, con dos perfiles que se señalan antes que comiencen a correr los ríos de tinta fantaseando con un abultado como presunto y sospechado currículum, y adjudicándole perfomances mesiánicas que en nada, seguro, modifica ni la desocupación ni la pobreza. Primer perfil el del género, que permite estimar que lo novedoso puede andar por el lado de un tratamiento más pragmático (mejora del pragmatismo de Lavagna) de los lineamientos de políticas y a partir de ellas de programas, planes y proyectos, primero de cumplimiento de los que no se cumplen, (promoción a la actividad productiva, financiamiento PyMes, etc.), en concreto por supuesto y no en sanata como se estila siempre. Segundo perfil, el de su escaso handicap internacional, antes que se lo diseñen a medida, una cuestión que puede operar en beneficio de las decisiones más indicadas para el escenario interno sin descuidar el externo. Esto último, ignorando la observación maliciosa que ya se puso a correr en el sentido que en realidad el origen académico de la ministro tiene parentesco con el criterio del vivir con lo nuestro de Ferrer y asociados, como si fuera un pecado original. Más pragmatismo e inclinación a la economía doméstica son, entonces, dos efectos visibles de la decisión del cambio. Y dos condicionantes del corto y mediano plazo de la economía nacional, novedosos por lo menos por las particularidades de la economía argentina, tan “afuera” de los manuales de economía, y tan sujeta a la interpretación de autores foráneos o notables intelectuales criollos formados en academias también foráneas o con interpretaciones insuficientes de traducciones deficientes de aquellos manuales mencionados.
De todas maneras no es fácil el desafío en adelante, mucho menos si se pretende cumplir con tantos objetivos que, en principio se excluyen entre sí mencionando de nuevo los manuales, el esquema del gobierno no figura en los manuales y lo que sí figura es que objetivos como estos, simultáneos, no se pueden conseguir, dólar alto, superávit fiscal, bajas tasas de interés, control de la inflación y sostenimiento de la gobernabilidad lo que implica entre otras cosas aumentos del nivel de salarios de la economía antes del incremento de la productividad del sistema, y ajuste de varios de los precios relativos de la economía.
En esta nota se propone un modelo relativamente sencillo, esto es lo de académico, para interpretar lo que se dice, ensayar un diagnóstico más o menos aproximado, y dejar una lista de potenciales salidas, lo que no es doctrinario, con la aclaración que una de las cuestiones que le faltan a la actual administración es consolidar los desafíos que propone, es decir, seguir adelante con las decisiones que se toman, que algunos cuestionan como heterodoxas y caprichosas. Esto es, el proceso nacional está atado, hasta las manos según la expresión popular, que la economía argentina, dicho en boliviano, está harto comprometida.
Primer trance en el sector externo, el superávit se muestra con signo negativo, -31.090 millones de pesos, pero que puede ser analizado también con signo positivo, cuyos excedentes deberían estar sirviendo para financiar sustitución de importaciones y para reposición del stock de capital de la economía (aumento de la productividad de los factores, incrementos en la producción interna), pero que por prioridades establecidas se están direccionando para financiar al sector público y constituir reservas en divisas (aumentos del ahorro interno), y también como consecuencia de mantenimiento del esquema, para incrementar el consumo por la compra diaria de divisas del BCRA para mantener el tipo de cambio, y el crédito de corto plazo en el circuito comercial interno que repercute incrementando también la demanda agregada.
Segunda dificultad, en el sector público, el superávit neto, después de pagos de intereses a acreedores internacionales, que se muestra con signo positivo, +1.361 millones de pesos, cuyos excedentes deberían estar sirviendo para elevar la productividad del mismo sector, racionalizar el gasto público e incrementar las inversiones en infraestructura productiva (en especial la energética), pero que por las decisiones de política socio económica, se están afectando a mitigar la pobreza, la indigencia y la desocupación de vastos sectores de la población, con impacto en el consumo y, en consecuencia, también en la demanda agregada de la economía doméstica.
Tercer compromiso en el sector monetario y financiero, que se muestra con un ahorro superior a la inversión de menos 16.676 millones de pesos, desde el cual las decisiones deberían pasar por aplicar los excedentes a inversión productiva, a reposición de capital y a mejorar la infraestructura, cuando la política para esta unidad económica apunta a mantener su rol de captador de depósitos y de custodio del nivel constante y bajo en las tasas de interés, lo que disminuye el efecto del multiplicador del dinero, y acentúa la brecha oferta demanda.
Ultimo trance el del consumo, que se muestra con un excedente de demanda sobre oferta global de +46.405 millones de pesos, que es en el que se puede resumir la suma actual de dificultades de la economía nacional, porque es el sector donde las desproporciones pueden convertirse en el corto plazo en un estado inflacionario que puede ser muy difícil de revertir.
Visto el estado de los sectores, cuyos números se pueden atenuar en un análisis más riguroso de subsectores por ejemplo pero que en esencia no modifican el razonamiento, el diagnóstico excluyente es el de la inflación que, entre todas las posibilidades acá se categoriza como una inflación estructural, esto es, que al origen de la espiral hay que comenzar relacionándolo con el sector externo y con las imposibilidades de la estructura económica para reaccionar en el corto y mediano plazo por sus características de economía dependiente, con producción y exportaciones con bajo contenido de valor agregado, e importación de bienes y servicios con alto contenido de valor agregado. Como dicen algunos, el fenómeno de la inflación comienza con un exceso de demanda sobre oferta, y en la interrelación de las variables económicas, hay razones monetarias, de costos salarios, que pueden explicarla parcialmente y a propósito, con el motivo de estar nuevamente en el escenario argentino. También, comenzaron a abundar los argumentos para confundir a la perrada, en el sentido de explicar los motivos de la inflación por otras variables que las mencionadas, introduciendo la falsa hipótesis que en los últimos tres años no pasó nada, por ejemplo, con el mismo tipo de cambio a 3$=1u$s, en el sentido que si antes no pasó no tiene porqué pasar ahora Pero se olvida en esas tramas, que las decisiones económicas repercuten en el mediano y largo plazo, aunque se las tome y observe en el corto, y que la inflación es de esos fenómenos que están latentes, y mucho más si se ha decidido por un crecimiento económico desordenado y sin plan.
Según el contenido del presupuesto 2006 las previsiones para el año que viene, permiten esperar un crecimiento real del PBI del 4%, con una inflación del 8,6% y un tipo de cambio de 2,97$ por dólar, además de un incremento real de la inversión del 7,9% y del 10,2% de las importaciones, dos instancias estas últimas que deberían incidir incrementando la producción de bienes y servicios, ajustando las descompensaciones entre la demanda y la oferta agregada. Para la inversión pública, en el mismo presupuesto se estima un crecimiento nominal mayor al 13%.
Si se confirmaran estas previsiones en la realidad, el nivel de confianza en que cierre con cierto éxito el esquema, que de otra manera no se puede calificar la estrategia del gobierno nacional si la tiene, sería mucho calificarla de modelo, podría ser elevado, mucho más si el aumento en los niveles de inversión se adecuara al crecimiento actual de los depósitos del sistema a una tasa real cercana al 15% anual o más, de tal manera que se materializara la transferencia de ingresos que asegurara el cumplimiento de la secuencia ahorro, inversión aumento de la oferta agregada, o aumento de importaciones de bienes de capital, financiamiento a los productores, aumento de la inversión y de las escalas de producción. En esta línea es crucial el papel de la administración gubernamental para la asistencia crediticia al apuntalamiento del crecimiento económico, ya se realizaron anuncios de créditos por 1.500 millones de pesos para Pymes con fondos del Banco de la Nación.
Estos son los cambios cualitativos que se necesitan antes que los cuantitativos, y antes que la idea de control de precios, del agio y la especulación, comiencen a convertirse sólo en discurso, para la perrada que es el grupo más numeroso de los sectores que conforman a la sociedad integrado por los que trabajan en blanco o en negro, por los desocupados, los subocupados, los pobres los indigentes, para vastos sectores de la población.
Todo esto sin entrar en el análisis de otro de los objetivos en discurso del gobierno, el de la redistribución personal del ingreso que en condiciones óptimas debería materializarse por medio de la estructura de precios de bienes, servicios y factores, el de la redistribución regional del ingreso lo mismo visto desde otro ángulo, que debería mejorarse por el sistema de coparticipación federal del impuestos. La que hace un par de años lleva adelante el gobierno por el mecanismo del Gasto Público es al menos insuficiente, es como pan para hoy y hambre para mañana, y precaria.
Restricciones y aclaraciones.
Las cifras están expresadas en millones de pesos.
La fuente es el Ambito Financiero del 29 XI 05 que a su vez cita a CEE de Orlando Ferreres y Asociados.
Las cifras que los espíritus contables no encuentren, las pueden conseguir con factoreo o traspaso de términos entre los componentes de las ecuaciones, las que no están en un lado figuran en alguno de los otros.
Producto Bruto Interno: PBI
Demanda Agregada: Da
Oferta Agregada: Oa
Consumo: C
Inversión: I
Ahorro: A
Ingresos del Gobierno (consolidados): Ig
Gastos del Gobierno (consolidados): Gg
Importaciones (consolidadas): Im
Exportaciones (consolidadas): Ex
En el equilibrio:
PBI = Da = Oa = 521.109
Composición de la demanda:
Da = C + I + Ig + Im
521.109=(212.727) +106.827+117.866+83.689

Composición de la oferta:
Oa = C + A + Gg + Ex
521.109=(166.322) +123.500+116.508+114.779

Da = Oa
(212.727) +106.827+117.866+83.689 = (166.322)+123.500+116.508+114.779



(212.727) +106.827+117.866+83.689


(166.322)+123.500+116.508+114.779
+46.405 = -16.676 +1.361 -31.090

Hoy, la prevalencia de la demanda sobre la oferta está fuertemente sostenida por el saldo positivo del sector externo cuyos “otros” excedentes se vuelcan a un sector monetario y financiero desbalanceado (ahorro mayor a inversión). El BCRA compra diariamente dólares para sostener el tipo de cambio cerca de los 3$=1u$s, aumentando el efectivo en el circuito y/o el ahorro interno, y las reservas internacionales. Casi el 30% del sostén del superávit fiscal tiene que ver con el sector externo (retenciones, derechos, etc.) y con el impuesto a los débitos y créditos bancarios.
Mañana, aumentar la oferta que está cerca del límite sin inversiones, la brecha PBI potencial PBI real está en un 10% promedio, es decir está casi “cerrada”. Luego queda, como instrumento para aumentar la oferta, aumentar la Inversión Pública y Privada (en bienes de capital y no en bienes de consumo), lo que puede darse con incremento en el crédito productivo interno, con inversión externa genuina y de mediano plazo (difícil por la precaria seguridad jurídica argentina), con refinanciamiento de los compromisos externos (negociación con el FMI) y manteniendo elevada la balanza externa mientras se induce el proceso de reindustriallización (aumentando la productividad de los factores, incorporando sectores que permitan la agregación de valor), para lo que será necesario consolidar el MERCOSUR y otras alianzas comerciales.

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